Como os dije, mi primera experiencia con un sexo rasurado fué a los 21 y decidí rasurar el mio. Solo con untarme la espuma sobre mi bello púbico ya me sentía excitada y a medida que me rasuraba mi coño se humedecia cada vez más hasta el punto que no podía evitar meter mis dedos y acariciarme.
No related posts.
