Hola cachondill@, me llamo Lucía y me gustaría compartir contigo la primera vez que fui a la Feria de Málaga.

Era jueves, agosto, un calor tórrido aquí en Murcia (de dónde soy yo), estaba conectada a internet, chateando en yosolo con unas amigas y amigos, de risas como siempre, en la zona sexo, haciendo de las nuestras.

Después de unas horas, Anabel, mi mejor amiga dentro de ese cibermundo, una chica de Málaga un par de años mayor que yo, dijo que en un par de semanas empezaba la feria…contó cosas de cómo era, de cómo lo vivía ella, y a mí me entraron unas ganas locas de vivir aquello….

De pronto se me abre conversación de MSN, era ella, comentándome que porqué no cojo un bus y  paso esa semana  en su casa, y disfruto  de unos días de diversión en la feria. Sin dudarlo hablé con mi familia, miré mis ahorrillos, y el día antes de que empezara esa feria, estaba subiéndome al bus dirección Málaga.

Nada más llegar, lo primero que noté fué el olor a mar….y el frescor, pese al calor que hacía. Una chica morena, corría hacia mí dando gritos, le había descrito a Anabel como iría vestida, y no le costó localizarme. Nos fundimos en un abrazo….olía de maravilla, como a jazmines, dulce, penetrante, y era realmente preciosa, una andaluza de pro, morena, ojos grandes marrones, piel bronceada….mi mente comenzó a fantasear con cómo sería verla desnuda, sobre la arena caliente….uffff….

Desnuda sobre la arena caliente

Después de instalarme en la casa de Anabel, me llevó a casa de una prima suya, donde me probé varios trajes de flamenca, ninguno me quedaba bien, el que no me apretaba, me bailaba, por lo que al final nos decidimos por una falda suelta y una blusita blanca como de gasa. Arregladas, preparadas por fuera y por dentro, salimos camino a la Feria de Málaga. Conforme íbamos llegando la cantidad de gente aumentaba, hasta llegar a la puerta principal del recinto, hermoso, lleno de luces, de gente, de risas, de música….Sonreía como una niña ante un escaparate de muñecas….

Lo primero que queríamos probar eran los cacharritos, los carricoches, las atracciones, así que nos dirigimos a esa zona. Estando en la cola del saltamontes, unos chicos nos miraron, eran 4, y nosotras 3, así que comenzamos a charlar con ellos. Al cabo de un rato, decidí que el morenito de ojos azules, Emilio, iba a ser para mi… así que cuando nos llegó la hora de montar, sin dudarlo, le dije de montarnos juntos, y con nosotros, se sentó uno de sus amigos, quedando yo en medio. El me echó el brazo por encima, agarrándome, su olor, el calor de su piel, sus ojos….El movimiento comenzó, con esos saltos, sin quererlo, mi mano fue a su pierna, donde me agarré sin querer demasiado cerca de su polla… Le miré para confirmar que no le molestaba, y me sonrió, abrazándome aún más fuerte, acercándome a él, rozó con su mano mi pezón, que enseguida se puso erecto….y noté como me excitaba.

Después del saltamontes, la prima de Anabel, Alicia, dijo de ir a la noria, y que montáramos por parejas….Miré a Emilio que me sonrió cómplice, y no pude evitar que mis ojos bajaran hacia su paquete, que se notaba abultado. Una vez en la cabina de la noria, el se sentó enfrente mío, abierto de piernas. Yo me retumbé en el asiento, me quité la sandalia y puse mi pié con  cuidado sobre el bulto de su polla. Le miraba a los ojos sonriéndole y notando como se ponía más duro aún bajo las caricias de mis pies.

Polla dura bajo las caricias de mis pies

Al cabo de un rato cogió mi pié y lo bajó al suelo, se levantó y se inclinó sobre mí, me besó en los labios, comiéndome la boca como nunca lo habían hecho, mordiéndome los labios, chupándome la lengua, acariciando mis pezones duros, volviéndome loca. Se arrodilló delante de mí, entre mis piernas, mirándome a los ojos, hipnotizándome con sus ojos azules, me bajó un poco la camiseta, y comenzó a lamérmelos, tirando suavemente de ellos, rozándolos con sus dientes. Me notaba cada vez más húmeda, no podía parar de apretar las piernas, de restregarme contra el asiento, él lo notó y sonriendo, me levantó la falda lo justo para meter su mano, y comenzó a acariciarme sobre las braguitas, mojadas, haciendo que un latigazo de placer golpeara mi cuerpo. Sus dedos me penetraban despacio y su boca seguía devorándome el pecho, cuando de pronto paró, yo no entendía que sucedía, le miré buscando una explicación, confundida, el se apresuraba reacomodándome la ropa, se reía: “Morenita, el paseo ha terminado, vamos, bajemos y busquemos un rinconcito escondido donde terminar esto que has empezado”.

Al bajar, Carlos, uno de sus amigos, nos miraba sonriendo, se acercó a nosotros y nos echó un brazo por encima a cada uno:

-¿Qué? ¿Os ha gustado el viajecito?, a Luci seguro que sí, se la veía muuuy sonriente desde aquí abajo, pero y tu Emilín?, a ti no se te veía por ninguuuna parte, jajajajajaja

-Venga ya Carlos, no seas cotillo- Le dijo Emilio propinándole un codazo y quitando su brazo de encima mío. A mis los colores y la vergüenza me hacían arder la cara.

-Vamos Emilio, a las chicas así hay que compartirlas, verdad que te gustaría divertirte doblemente en la Feria de Málaga, Luci Luci?- Carlos me miraba sonriendo, mientras yo no tenía muy claro si la idea de un trío, me repelía o me excitaba, cuando Anabel, Alicia y los demás chicos, se acercaron corriendo.

-Vamos al Pasaje del terror, veréis que risas, es genial, el mejor de toda Europa dicen- gritaba Anabel, mientras me arrastraba cogida de la mano.

No había mucha gente en la cola, era ya muy tarde, así que el grupo entró casi al momento, pero íbamos tan alborotados que lo hicimos todos mezclados, sin darme cuenta, iba andando sola por la oscuridad, sorteando obstáculos, nerviosa, con el corazón a 1000 por hora, y riendo sin saber de qué.

Me asusté muchísimo cuando tras una de las esquinas salió un esqueleto de un ataúd, riendo y tratando de recuperar el aliento, escuché gritos y risas por la derecha del camino, así que seguí hacia ese lado. Cuando menos lo esperaba, unas manos se posaron sobre mis caderas, grité, y me giré pero no veía bien, él me besó, era Emilio, sonreí y seguí saboreando sus labios.

-Ven conmigo- susurró muy bajito, y yo le seguí, me moría por volver a sentirle sobre mi piel.

Me llevó a un rincón apartado, oscuro, tras una puerta, era como una habitación para esconderse los personajes que salen a asustar a los que entran a la atracción, y comenzó a besarme salvajemente, a devorarme los labios, el cuello, y yo a él….

Me cogió de los hombros y me empujó un poco, como pidiéndome sin palabras que me agachara, y sin dudarlo lo hice. Me puse de rodillas en el suelo, casi a ciegas, le bajé los pantalones, y saqué su polla, no era muy grande, pero era gruesa, y estaba dura, muy dura, caliente y ya estaba húmeda por la punta….

Polla humeda por la punta

-Mmmm., mira que durito estás ya Emilio, qué rico…

-Shhh…-me cogió del pelo y me metió la polla en la boca, fue algo brusco, pero estaba tan excitada, que esa brutalidad no hizo más que ponerme aún mas perra.

Comencé a chuparle la polla de forma salvaje, a tragármela hasta que la punta me rozaba la garganta. Cada lamida, cada chupada, me ponía aún mas cachonda, oír sus gemidos de placer, cada vez que le rozaba la punta con mi lengua, o cada vez que apretaba sus huevos con mi otra mano, me hicieron enloquecer, quería que me follara, quería esa polla dentro de mí.

-Emilio, por favor, fóllame ya, no puedo mas…

-Jajaja, ssshhh

Me levantó del suelo, me puso de cara a la pared, sacó mis caderas hacia atrás, subió la falda sobre mi espalda, me bajó el tanga y comenzó a tocarme el coño, completamente depilado, con sus manos calientes, a meterme los dedos y a sacarlos, haciéndome gemir y retorcerme de placer.

Tocandome el chocho

-Ohm, Emilio, por favor, métemela, ahora, por favor.

-Jajaja, sshhhhhhhhhh

Noté como su polla dura se paraba a la entrada de mi coño, estaba ansiosa, pero él comenzó a pasarla de arriba a abajo, sin llegar a meterla….eso me hizo perder el control del todo, metí mi mano entre mis piernas, y cogiendo su polla la puse en mi entrada, empujando hacia atrás, logré meterla en mi interior, hasta el fondo, de un solo golpe.

-AAhhhhh, asiiiii

-Mmmhh, sshhhhh

El comenzó a mover entonces sus caderas contra mí, a follarme duro, bestial, con cada embestida me hacía perder la razón, su polla dura entrando y saliendo de mi cuerpo, rozándome y llenándome completamente. Mientras seguía penetrándome, sus manos jugaban con mis tetas. Al cabo de un rato, llevó su otra mano hasta mi clítoris, y comenzó a jugar con él. Noté como poco a poco mi excitación crecía, tan solo unas embestidas mas y me corría, cuando el dejó de tocarme el clítoris, y llevo su dedo a mi culo, rodeando mi ano, suavemente, hasta que poco a poco metió su dedo en el, entonces, al notarlo, mi cuerpo gritó, mi cuerpo se retorció, voló y tocó las estrellas, con el orgasmo mas increíblemente intenso que jamás había sentido.

Su dedo en mi culo

Mis piernas se quedaron flojas, casi caí al suelo, pero él me ayudó a ponerme de rodillas poco a poco, me cogió la cabeza, y me hizo abrir la boca. Cogí su polla entre mis labios, y ayudándome de mis manos, hice que se corriera. Su leche caliente llenaba mi boca, mas y mas, la tragaba y aún salía más de su cuerpo, sus gemidos eran intensos, su respiración agitada.

Sin saber de dónde me dió un kleenex para que me limpiara, y tras hacerlo, me ayudó a levantarme, lo oía vestirse, abrocharse los pantalones, yo me subía el tanga, y me acomodaba la falda, la blusa y el pelo.

-Uuuff madre mía, ha sido una pasada Emilio, no olvidaré estas vacaciones en mi vida,¡¡¡ viva la Feria de Málaga!!! jajaja

-Mmm jajaja

Abrió la puerta y salió al pasillo corriendo, yo no entendía por qué corría, así que procuré seguirlo. Iba por pasillos oscuros, saltando trampillas y obstáculos, le perdí la pista y comencé a asustarme, cuando por fin vi la salida. Al pasar por la rueda que gira, la luz me deslumbró, fuera estaban todos esperándome.

-Vaya Lucía, estábamos a punto de entrar a buscarte, ¿te has perdido?- Me dijo Alicia

-No, chicos, tranquilos, estaba con Emilio charlando

-¿Emilio? si precisamente te estábamos esperando para decirte que justo cuando entrabamos, lo llamó su hermana al móvil para que fuera a recoger a su sobrino a una de las casetas, y se tuvo que ir- comentó Anabel, mirándome extrañada.

Yo me quedé blanca…si no era Emilio, quién había sido el que me llevó al rincón escondido y me había hecho montar en la mejor atracción de mi vida?

Lucía

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