La cálida tarde de verano estaba llegando a su fin. Los últimos rayos de sol acariciaban mi piel. Tumbada en una roca, al lado del mar, me recreaba viendo las olas golpear suavemente contra las rocas dejando un rastro de espuma. Cerrando los ojos escuchaba el murmullo que producían las olas al romperse. Sin abrir los ojos mi mente comienza a revivir recuerdos.
Todavía no se bien que fue lo que me hizo recordar unos instantes inmensamente felices vividos hacía pocas semanas; quizás fuera porque el murmullo de las olas me recordaba vagamente al sonido de tu respiración que acariciaba mis oídos cuando pegabas tus labios a mi cara mientras me hacías el amor.
Extiendo mi brazo buscando el agua y chapoteando con la mano me salpico de agua para refrescar el cuerpo que está ardiendo después de tanto tiempo al sol. Las gotas de agua saltan a mi cara y a cuello resbalando por mis pechos lo mismo que resbalaba otro líquido más caliente salido de tu cuerpo hace unos días. Mis labios dibujan una sonrisa. ¡Ah, que maravillosos recuerdos!…
”Me gustan tus pechos” – Mientras me desnudas pasas tu boca por mi cuello coges mis pechos en tus manos y después de pasar la lengua por mis pezones me susurras esa frase al oído. “¡Umm, como me gusta comerte las tetas y chupar tus pezones!”
Me muevo desnuda sentada encima de ti sintiendo como tu polla cada vez se pone más dura. Tú sentado en la cama conmigo acariciando tu espalda mientras tu agarras mi cabeza para acercar mis labios a tu boca. Te recuestas sobre la cama y yo me tumbo a tu lado. Tu sexo aparece tieso como el mástil de un velero y acerco mi mano para sentirlo así, tal y como está, duro… excitado. Paso mi mano por el una y otra vez. Siento cada una de las venas que surcan tu verga. Te miro, permaneces acostado en la cama con los ojos cerrados y suspirando. Acerco mi boca a tu polla, no quiero perderme el gustazo de saborearla, de sentir tu virilidad en mis labios. Paso mi lengua por ella, de arriba a abajo. La meto en mi boca. Primero chupo delicadamente la puntita…..
…..y poco a poco la introduzco entera. La saco de la boca y la contemplo mojada por mi saliva. “Dios mío como me gusta tragar tu polla y sentir que te pongo así de cachondo” , exclamo lo suficientemente alto para que me escuches en el sonido de los jadeos que salen de tu boca.
Sigo chupando tu verga dejando que mis labios resbalen por ella hasta llegar a tus testículos. Los acaricio con la lengua y los chupo lentamente.
Te incorporas acercándote a mi cara, besas dulcemente mi mejilla y me susurras al oído “ Sigue chupando mi polla pero deja que me corra en tu boca”
Me separo un poco de tu cuerpo para mirarte. Veo la expresión de tu cara, una sonrisa de niño pícaro y descarado.
“¿Eso deseas? ¿Quieres correrte en mi boca?” te digo en voz baja y provocadora.
- “Si, me encantaría que me chuparas la polla y que me dejaras correrme en tu boca. No sabes cómo me excitaría ver mi leche saliendo de tu boca y resbalando por tus labios“. Y de pronto, después de pedírmelo, te acercas a mí. La expresión de tu cara ahora ha cambiado, pereces tímido, casi avergonzado. “¿Me creerías si te digo que es una de las fantasías que nunca he cumplido?”.
No digo nada, obvio la respuesta. Simplemente me inclino de nuevo, tomo tu polla en mis manos la acaricio otra vez y la meto de nuevo en mi boca chupándola aún con más ganas que antes. Me gustas, creo que nunca me había gustado tanto alguien. Odio decirlo pero creo que esta vez me he enamorado, ¡Si me he enamorado hasta las trancas! por mucho me cueste confesarlo. Si esa es tu fantasía… con todo lo que me gustas… ¿te crees que no voy a cumplirla? ¡Ahora te vas a enterar de lo que es bueno!
Pongo todas mis ansias en cada caricia, en cada chupada. Me recreo con cada lamida. Te dejo la polla empapada de saliva. Giro mis manos alrededor de ella y vuelvo a introducirla en mi boca succionando con fuerza pero con delicadeza al mismo tiempo evitando el más mínimo roce con mis dientes.
Siento tu polla moviéndose en mi boca. Puedo sentir tu excitación, tus venas hinchándose cada vez mas y ligeras contracciones que anuncia que estas próximo a correrte. Cada una de esas contracciones me enciende más y continúo chupando. ¡Estoy decidida! No pienso soltar tu polla hasta sentir tu leche inundando mi boca.
Una y otra vez la trago, muevo mi lengua, la paso por la punta de tu pene y tú te retuerces de placer mientras mantengo mi polla agarrada fuertemente entre mis manos.
De pronto siento una contracción fuerte y tu polla estalla dentro de mi boca. Un chorro impresionante inunda mi boca de leche. Demasiado para contenerla dentro de mi boca sin atragantarse. Entreabro mis labios y tu semen encuentra una salida, resbala por mi cara y continua goteando por mi cuello y resbalando hasta mis tetas..
Mientras comenzabas a correrte levantas tu cabeza y me contemplas. La escena te produce aun más excitación y siento una nueva contracción dentro de mi boca… una nueva descarga de leche que sigue resbalando de mi boca. Me aparto. No puedo tragar semejante corrida, parece como si hubieras estado meses sin correrte guardando toda tu leche para cuando llegara este momento. Retiro tu polla de mi boca justo a tiempo de recibir una última descarga en mi cara que ahora queda empapada mientras multitud de gotas caen sobre mis pechos.
Escucho un sonoro chasquido y de pronto mis pechos quedan empapados de gotas de agua y espuma blanca. Una ola acaba de romper contra las rocas dejando la parte superior del bikini totalmente mojada. Estallo en una carcajada. ¡Que oportuna la maldita ola!.
Con lo a gusto que estaba recordando ese momento… me niego a interrumpirlo. Me acuesto de nuevo sobre la toalla, cierro los ojos y me concentro para seguir con el recuerdo donde lo había dejado mientras mi mano pasa por mis pechos intentando quitar un poco del agua que los cubre.
Siento tu mano acariciando mi cuello y mis senos. Levanto la vista, te miro y escucho un sonoro gemido de placer mientras te dejas caer de golpe sobre la cama.
Sin limpiar la leche que cubre mi cara me acerco un momento a tus oídos y te susurro “Fantasía cumplida, mi amor. Te quiero“.
Sonríes mientras exhalas sonoros suspiros de placer. Pasas tu mano por mi cara, la dejas caer lentamente por mi espalda y de pronto me das un fuerte abrazo pegando mi cuerpo al tuyo mientras miras mi cara llena de líquido blanco y viscoso.
Otro nuevo suspiro y sueltas tus brazos dejando que caigan desplomados sobre la cama mientras en tus labios sigue asomando una sonrisa.
Aprovecho que me has soltado para levantarme y acercarme al baño para limpiarme mientras tú sigues acostado respirando agitadamente.
Salgo del baño ya completamente limpia y me acuesto a tu lado. Me miras de nuevo. Te acercas y me besas apasionadamente en la boca.
Durante unos minutos seguimos acostados uno al lado del otro, acariciándonos, sin decir nada, solo mirándonos y sintiendo nuestras caricias.
En ese instante se me viene una idea a mi mente y lanzo mi pregunta:
“Decías que esa era una de las fantasías que nunca habías cumplido pero… ¿cuáles son las otras fantasías que no has cumplido? ¿Puedes decirme alguna?”.
- “Si tengo otra fantasía más“. Dijiste abriendo los ojos con una mirada ilusionada y retadora a la vez. “Nunca tuve sexo anal. No sabes cuánto me gustaría follar tu culito“. Y mientras decías esto pasabas delicadamente tus manos por mis nalgas.
Una sonora risa salió de mi boca. “No sé por qué pero me lo imaginaba. Estaba a casi segura de que esa era una de tus fantasías”
- “Entonces… ¿me dejaras cumplirla? Dime… ¿me dejaras que folle tu precioso culo?”. Volviste a preguntar.
Te miré y acerque mis labios a tu boca. “Eso, cariño mío, ya lo veremos… otro día… quizás“.
Otra ola salpicó mi cuerpo. Me senté en la roca y comprobé que la marea estaba subiendo y casi cubría las rocas donde había estado toda la tarde y donde había recordado uno de mis momentos más apasionados contigo.
Me puse de pie y pude ver que la braguita de mi bikini estaba muy mojada pero no era del agua que salpicaban las olas. Me puse el pareo para disimular y me calce las sandalias de goma; doblé la toalla, la guardé en la bolsa de playa. Colgué la bolsa en mi brazo y con cuidado bajé de las rocas dirigiéndome a la playa que a estas horas ya estaba desierta.
Al pisar la arena gire mi cabeza y eché un último vistazo a las rocas donde había disfrutado de la tarde. El chapoteo de las olas golpeando contra las rocas se hacía más intenso. De nuevo se me vino la imagen de tu cara a la mente y lentamente me fui paseando sobre la arena pensando en ti, casi sintiendo tu presencia como si me acompañaras en el paseo.
8Sleep
Noticia rasuradas relacionada:
- Sensuales transparencias incitan deseos y alimentan fantasías. A través de la fina tela transparente entreveo tu piel....

ohhhhhhhhh si ummm, me encantaria !!
Joaderrrrr, esta mi fantacia laura. , espero conocerte cerca del mar 8S