Dic 042009
Unos labios acariciando mis pezones, besando mis pechos con un roce sensual, cálido y húmedo. Pero no es tu boca, mi querida amiga, sino tu sexo tantas veces soñado y deseado en silencio. Ese coñito que ocultamente anhelo acariciar o que quisiera sentir rozando mis piernas mientras tu cuerpo está pegado al mío.
