Era tarde, sobre las 4 de la mañana, estaba agotada y con un dolor de pies terrible… Le dije a Carlos de marcharnos, nos despedimos de los amigos con los que estábamos y salimos de la fiesta. De camino a casa, en el coche, como siempre, apoyé mi mano en la pierna de mi novio, mientras el conducía charlábamos de las cosas que pasaron en la fiesta…en concreto, de ese ratito en que estuvo charlando con una chica que yo no conocía de nada, una rubia despampanante, de tetas grandes y escote aún mayor.

El me aseguró que tan solo era una vieja compañera de trabajo, pero le vi mirando sus tetas con la baba caída, no me lo negó, como tampoco me negó que le miraba los labios, imaginando como sería poder meter su polla ahí dentro, y que ésta se la chupara una y otra vez.

Me sentí rara al oír a mi chico confesando eso…imagino que por la bebida de mas, se le soltó la lengua esa noche. Por la bebida que quizás de mas, también yo había tomado esa noche, decidí que no me iba a dejar ganar la partida por una mujer de plástico, con hasta las pestañas operadas…Así que comencé a preguntarle, a pedirle que me describiera como le gustaría follársela…

Carlos me miró sorprendido, pero excitado por mi curiosidad y aún mas cachondo al sentir como mi mano iba subiendo hacia su paquete, y comenzaba a bajarle la cremallera….

En un momento hubo un pequeño volantazo, gracias a dios no fue nada, pero nos asustamos, así que decidimos parar en un callejón oscuro y vacío…aparcó y salió del coche, yo abrí mi puerta, y me giré sacando mis piernas fuera…con el dolor que tenía no pensaba ponerme de pié.

El se puso delante mía, le bajé lo suficiente la cremallera para poder sacar su más que evidente abultada polla. Ahí estaba mi chico, medio borracho, cachondo, con la polla a mi merced y más que dispuesto a hacer lo que le pidiera…

Comencé a chupar esa deliciosa verga que tiene, a respirar su olor, a sentir su sabor salado en mi lengua, a arañarle levemente esa piel tan caliente y dura con mis dientes, pero sobre todo comencé a mojar mis propias bragas al oír cada uno de los gemidos que le iba arrancando con cada lamida.

Un gran dia de fiesta

El ya no pudo aguantar más, me hizo levantar, me subió el vestido, me arrancó las bragas y me tumbó en el asiento de atrás…cogió su móvil…y entre risas comenzó a hacer fotos de mi coño, mojado…abierto y hambriento de polla, deseoso de el… luego comenzó a jugar con su polla entre mis pliegues, a mojar la puntita con mis jugos, a calentarme aún más mientras seguía tomando capturas….hasta que le arranqué el teléfono, y comencé a follármelo desesperada, a pedirle que me diera duro a gritos….a mover mis caderas al ritmo de sus envestidas pidiéndole mas y mas y mas….

Un gran dia de fiesta Un gran dia de fiesta

…hasta que se acordó de que no habíamos puesto precaución…así que se salió de mi interior, para correrse…eso sí, sin poder evitar hacerlo encima de mí, marcándome la piel con su leche caliente y espesa, marcándome suya….le devolví el móvil e hizo la ultima  foto…la foto de la victoria…

Un gran dia de fiesta

Rubia…habrá pensado en tus tetas y tu boca de silicona….pero YO he disfrutado de su sexo…YO y solo YO soy la dueña de su leche caliente, la dueña de su polla…

 
En el restaurante

Eran las nueve de la noche cuando después de disfrutar de las sugerentes y divertidas experiencias con los chorros del jacuzzi, se vistieron para ir a cenar.

Pelayo había reservado mesa en el Restaurante San Marcos, que al mismo tiempo era escuela de cocina: Le gustaba porque la cocina era tradicional pero con un toque sofisticado y el ambiente era muy acogedor, una gran comedor con las mesas separadas entre si de forma ostensible y una tenue iluminación invitaban a la intimidad y al disfrute de una cena especial.

Les asignaron una mesa para dos a la derecha de la puerta de entrada, en un rincón que casi parecía un reservado. A Pelayo se le vinieron a la cabeza diversas ideas, al ver la mesa que les había tocado en suerte….la noche prometía ser excitante. Para empezar evitó sentarse enfrente de ella, como suele ser habitual en los restaurantes en una mesa de dos. El se sentó en el lado contiguo a ella en la mesa, lo cual les daba más cercanía e intimidad para hablar y para hacerse caricias, si les apetecía. Ella también agradeció aquella cercanía, necesitaba sentirlo cerca, le hacia sentirse segura..

Ordenaron la cena y una botella  de Cava, que el camarero les trajo en un cubo con hielo, donde la dejó después de descorcharla y servirle las dos copas.

-          Salud Musa
-          Salud Pelayo…mi poeta y escritor preferido.

Ambos chocaron sus copas y se las llevaron a los labios para dar un sorbo.

-          Esperaba algo más reconocimiento en el brindis que el de poeta y escritor – bromeó él
-          Tienes razón brindemos de nuevo – sonrío ella
-          Por mi amante secreto – dijo ella al tintinear las copas-  que escribe preciosos relatos.
-          Por mi amante desconocida y fantástica – respondió Pelayo-, por mi Musa.

Volvieron a sorber sus copas

-          ¿Estas bien? – le pregunto ella, con seriedad.
-          Estupendo, ha sido realmente fantástico compartir contigo esta tarde.
-          ¿De verdad?…. ¿lo dices en serio?
-          Claro que si, ¿Por qué iba a mentir?
-          No se, ¿Lo has pasado bien a pesar de no haberme?…..no sé, quizás te parezca una mojigata…pero.
-          No digas tonterías – la tranquilizo él, cogiéndole la mano cariñosamente – , le das demasiada importancia.
-          No, yo lo digo por ti…. yo lo he pasado… ufff…. mejor que nunca.
-          Pues tranquila, no le des más vueltas, a mi me hace feliz verte disfrutar y ser feliz.
-          Pero yo también quiero hacerte feliz.
-          Créeme que lo he sido…. ¿Acaso no lo has notado?
-          Si, creo que si… pero…..
-          No hay peros que valgan. ¿Tú te sientes bien?
-          Si, como nunca me había sentido. Floto en una nube.
-          Pues entonces hemos hecho lo correcto, porque eso es lo importante. Que nos sintamos bien y alegres.

Hablaban en voz baja, aunque era difícil que los pudieran oír  desde ninguna de las mesa, pues la mas cercana estaría a más de dos   metros de la de ellos y además en un ángulo que hacia difícil ser vistos.

-          Tengo miedo a enamorarme de ti – le dijo ella mirándolo a los ojos tiernamente.
-           No debemos enamorarnos, o al menos, no como se entiendo el estar enamorados.
-          ¿Como se puede evitar?
-          No se puede evitar, me temo.
-          ¿Entonces?
-          El problema de enamorarse es cuando el objetivo último es compartir  la vida.
-          Yo no quiero compartir mi vida contigo, solo la pasión.
-          Veras, para mi el estado ideal es el estado de enamoramiento. Ese tiempo en que uno no come, no duerme, solo sueña con estar con el ser amado compartiendo la pasión.
-          Como estamos ahora nosotros – afirmó ella.
-          Si, pero eso muere cuando se pasa al amor de compartir “penas y alegrías”. Yo no quiero compartir  ni tus penas ni tus alegrías. Quiero compartir tu pasión y tu placer.
-          Yo estoy totalmente de acuerdo. Pero,¿ seremos capaces de  hacerlo sin complicar nuestras vidas y la de los que nos rodean y quieren? Yo no quiero hacer daño a nadie, ni por tu parte, ni por la mía.
-          Escucha, si nos complicamos la vida, en lugar de placer nos daremos dolor y como tu dices también lo haremos con los que nos rodean, nos quieren… y nosotros queremos también y debemos seguir queriendo.
-          Eso es lo que me da miedo, no ser capaz de seguir queriendo.
-          Debes separar estos dos mundos. Nuestro mundo no existe cuando no estamos juntos. Y cuando estamos juntos no existe el otro mundo. Nunca debemos mezclar los dos.
-          Procuro hacerlo, hasta ahora he conseguido que sea así. Como cuando salgo a tomarme una copa, pero nunca he perdido el control volviendo a casa borracha…¿no se si el ejemplo es valido?
-          Lo es, no te plantees ninguna otra posibilidad que la que tenemos. Vivir aventuras, nuevas experiencias, pasión….descubrir fuentes de placer, simplemente eso.
-          Si lo conseguimos mantener así, esto es precioso. Me siento viva…..es como si tuviera mi propio refugio para cargar las pilas de la vid.
-          Me encanta esa idea “refugio para cargar las pilas de la vida”…es una definición perfecta.

-          Por eso creo que es mejor que sepamos lo menos posible el uno del otro.
-          Estoy de acuerdo y para más tranquilidad te propongo que intentemos que nuestras experiencias sean aprovechando viajes donde  podamos coincidir, fuera de Barcelona.
-          No quisiera  renunciar a verte algún día – al decirlo la Musa puso ojos tiernos e hizo un gesto cariñoso con los labios, pero tienes razón, lo que tampoco quiero es el típico polvo rápido, desesperado y a escondidas. No quiero sentirme infiel…
-          No le demos más vueltas…tengamos nuestro refugio para cargar las pilas de la vida. No hay infidelidad, como ocurre con los mandamientos que todos aprendimos de pequeños, para pecar hay que ser consciente de ello, pues para ser infiel hay que tener voluntad y conciencia  de serlo. Hasta hoy ninguno de los dos lo hemos sido.

En ese momento, un camarero se acercó para reponer sus copas de dorado liquido y anunciarles que lamentaba el retraso en el servicio de la  cena, pues dados los días en que estaban tenían el restaurante completo y la cocina iba con algo de retraso, para amenizar la espera les ofreció unos langostinos que tenían una pinta excelente.

-          No se preocupe, no tenemos prisa, estamos en época Navideña – le respondió ella, amablemente.

Reanudaron la conversación, cuando el camarero se alejó.

-          Bueno… creo que ambos coincidimos y ahora tenemos claro lo que esperamos los dos de esta relación – dijo ella, mientras cubría las manos de el con las suyas encima del blanco mantel de la mesa.
-          Claro que sí, ¿más tranquila?
-          Si, me alegro de haber hablado de esto… me quedo más tranquila, sabiendo que ninguno de los dos tiene intención de estropear esto y que entiendes lo..”otro”..
-          No te preocupes, creo que eso aún lo hará más excitante. Tendremos que esforzarnos por encontrar y experimentar nuevas y excitantes formas de dar placer sin eso…”otro”…
-          Eres un encanto – le acarició la cara con la palma de su mano.-  Bueno…ya esta bien de ponernos serios y melodramáticos…..la noche todavía es larga – le dijo ella con cierta picardía al tiempo que intentaba simular un gesto de adolescente rubor.
-          Ummm….. se me ocurre algo para hacer más amena la espera por la cena.
-          ¿Ah, si? – respondió ella con divertida sonrisa.

Pelayo, paso disimuladamente una mano a descansar sobre el muslo de la pierna que estaba más cercana a él.

-          Cúbrete con el mantel – le pidió

El mantel de la mesa era de esos que llegan a media altura del suelo. Ella levantó la parte de su lado y la subió hasta su regazo, con lo cual la mano de Pelayo quedo cubierta,. En la posición que estaban era difícil que los vieran desde otra mesa, pero también tenían el peligro de que el camarero llegara de improviso y no les diera tiempo a verlo, pues el ángulo de visión era pequeño.

El acarició su pierna y su vientre por encima de la falda, la que intentó subir, sin éxito, para acariciar la piel de sus muslos y llegar a las bragas, pero aquella maldita falda de tubo era un incordio, aunque muy elegante. Ni siquiera podía tocar su monte.

-          Si… ejemm…. ¿no tienes ganas de hacer pis?
-          Bueno… el cava empieza a hacer efecto….. si, supongo que si.
-          Bien, el servicio de señoras, esta pasando la recepción. Podrías ir y volver sin bragas.
-          Umm. ..  como en Fantasía en la Red… me gusta pero aquí no hay baile…
-          Improvisaremos sobre la marcha…
-          Vale, se me ocurre alguna idea – dijo ella levantándose y dirigiéndose en dirección al baño.

Sin bragas

Mientras ella estaba en el baño, el camarero sirvió los dos primeros platos, y volvió a llenar las copas de Cava de la botella que reposaba en la  cubitera.

Al momento apareció ella, se apreciaba cierto rubor en su cara y en una mano se apreciaba el puño cerrado con algo blanco en su interior. Pelayo comprendió que eran su braguitas. Antes de sentarse se desabrocho la cremallera lateral de la falda, lo que le facilitó la maniobra de subírsela hasta mitad de los muslos en el momento en que se sento en su silla, aquella furtiva visión, antes de cubrirse de nuevo con el mantel, excitó a Pelayo  que la miraba divertido. Ella deposito suavemente las bragas encima de la mesa. En el espacio que había entre los dos.

-          Umm…que sugerente – dijo él al tiempo que mostraba la intención de meter su mano bajo el mantel.
-          Quieto muchacho…. de momento ya tienes bastante encima de la mesa.
-          La guardaré en el bolsillo, no sea que venga el camarero – dijo él, haciendo ademán de cogerlas
-          Ni hablar – ella le dio un suave manotazo, impidiéndole tocarlas – ¿No quieres emoción?… pues mis bragas se quedan donde están. Comamos antes de que se enfrié la pasta.

Pelayo se quedo descolocado por un momento, aquella muestra de desinhibición lo cogió por sorpresa, al mismo tiempo que le excitaba que ella tomara la iniciativa en el juego. Mientras degustaban los raviolis al horno con queso de parma, ella lo miraba a los ojos, al tiempo que su mano libre tenia disimuladamente cogida una de sus tetas y con el dedo pulgar  acariciaba el pezón por encima de la blusa,

-          Umm ….que bueno esta……los raviolis – susurro ella, relamiendo sus labios con la punta de la lengua.
-          Ya…, ¿seguro que solo están buenos los raviolis? – le interrogó él, sin saber bien que hacer.
-          Umm ….-lo volvió a mirar sonriendo y saboreando los raviolis, al tiempo que bajaba la mano del pecho a debajo del mantel.

El se dio cuenta que abría las piernas y dedujo por su gesto y su mirada que se estaba tocando el coño. En una reacción instantánea sintió como su miembro se ponía duro de nuevo. Lo estaba poniendo cachondo, esa era su intención.

Tocandose bajo la mesa

Cuando termino sus raviolis, dejó el tenedor en el plato, su mano seguía con las maniobras debajo de la mesa. Con la mano que acababa de dejar el tenedor cogió de nuevo las bragas comprimiéndolas en su interior.

Pelayo respiró tranquilo, pues precisamente en ese momento el camarero venia a retirar sus platos.

-          Uff…un poco más te las pilla encima de la mesa. No sabía que fueras tan traviesa.
-          Claro…es que yo no soy carroza todavía.
-          ¡Gracias!, he cogido la indirecta.
-          No seas bobo… hemos dicho que íbamos a experimentar formas de placer, ¿no?
-          Si, pero si el camarero llega a ver tus bragas en la mesa, no se cual sería el placer.
-          Pues… eso… el miedo a ser descubiertos….. te imaginas si además pudiera verme por debajo de la mesa…. ¿sabes donde tengo la falda? – diciendo esto saco la mano que tenia entre sus piernas… llevándose un dedo a su boca.
-          Umm ….  Bájate la cremallera del pantalón.
-          Me van a ver… ¿pero que pretendes?….
-          Si lo hace con disimulo, no lo vera nadie, estas casi de espalda a la mesa más cercana.

Pelayo temía que en cualquier momento volviera el camarero con los segundos. De  todos modos para no quedar como “un carroza”, bajo su mano derecha disimuladamente y con dos dedos bajo la cremallera, afortunadamente llevaba el slip porque sino su polla dura como estaba hubiese salido como un resorte por la abertura del pantalón. Volvió a su posición original con las manos cruzadas encima de la mesa.

Ella sonriéndole, llevo la mano con la braga hasta la entrepierna de él y la introdujo dentro del pantalón, aprovechando la ocasión para dar un suave y rápido masaje a la polla dura como estaba. Esa caricia y el hecho de que le metiera allí las bragas, hicieron que él sintiera una gotas humedeciendo la punta y mojando su calzoncillo. Ella retiró la mano, intentando subirle la cremallera, cosa que le resultaba difícil porque le cogía a contramano.

-          Deja ya lo haré yo… le susurro él
-          Umm…. ¿sientes mis bragas húmedas rozar tu polla?… Esta buena… dura…

Apareció el camarero con un plato de pescado en cada mano. Ella se reincorporó con total naturalidad  y una sonrisa en los labios dirigida al hombre que había interpretado el gesto como el de un arrumaco normal en las parejas mientras esperan ser servidos.

Durante la cena y los postres, siguieron los juegos y las provocaciones por parte de ella.
Quizás las copas de cava la habían desinhibido, el caso es que ella llevaba la iniciativa y a Pelayo le encantaba, esa situación lo tenia al limite de  la excitación. Se sentía mojado imaginándola sin bragas y con las piernas abiertas debajo de la mesa. En un par de ocasiones dejo caer la servilleta para poder agacharse a cogerla y contemplarla. Ella, aprovechaba para provocarlo abriendo las piernas de par en par, con la falda remangada hasta el vértice mismo de sus muslos.

-          ¿Te gusta lo que ves?
-          Joer…. me tienes tan excitado… que ya no veo nada…
-          ¿No te gustaría meterte debajo de la mesa y comerme…? – le susurro, acercándose a su oído y dándole un besito con los labios y la punta de la lengua.
-          Si.. también me gustaría que estuvieras tu debajo de la mesa…. comiéndome a mi.
-          Empieza tú….
-          Estas loca…. divertidamente … .pero loca…. ¿Tu quieres que nos lleven a comisaría por escándalo público?
-          Pues entonces……- le respondió ella cogiendo su mano y llevándola debajo del mantel, posándosela encima de su coño.

Lo notó mojado, él lo acarició con cierta rudeza, la situación era extremadamente tensa y la postura de su brazo no muy cómoda. A ella aquella rudeza le agradó, se sentía extremadamente excitada y mojada.

Me gusta que me lo coja así fuerte…..y…me encantaría que me lo pudiera chupar ahora debajo de la mesa… pero es imposible…. será mejor que no pidamos postre y nos vayamos al hotel.

Bajo la mesa

Esta noche creo que le daré yo el postre……me ha puesto tan caliente….que no seré capaz de controlarme y además ella creo que tampoco….

Ambos estaban en esos pensamientos cuando el carraspeo del camarero los sorprendió. Esta vez si los había pillado, aunque no debía de saber muy bien que hacían, estaba claro que se dio cuenta que la mano de Pelayo estaba debajo del mantel y entre las piernas de ella. A ella eso la excitó aún más. Pelayo sintió como una ola de calor sonrojaba sus mejillas.

El camarero muy profesional,  les ofreció la carta de postres

-          ¿Desearan postre los señores?
-          Yo no, gracias – respondió ella con la voz más amable del mundo
-           Pues yo tampoco, se agrego Pelayo. Tráiganos la cuenta por favor…- lo mejor es   irnos cuanto antes, pensó Pelayo.
-          Enseguida caballero…
-          El postre quiero que me lo des tu en el hotel – le volvió a susurrar ella al oído
-          Umm… pues yo también quiero comerme el mío.
-          Por supuesto, pero ya sabes…..las damas primero .
-          Esta bien, yo soy un caballero…..querrás el postre completo.
-          Por supuesto, hasta la ultima…… cucharadita- al decir esto había metido la mano debajo de la mesa y le dio un apretón en la polla por encima del pantalón.

Después de pagar la cuenta, ella se recompuso su falda, se levantaron y en el guardarropía les dieron el abrigo de ella, que muy caballerosamente él le ayudo a ponerse y la gabardina de él. Ya abrigados salieron a  la calle.

Pelayo notó que algo le molestaba entre el pantalón y sus inglés, se acordó que llevaba allí las bragas de ella. Metió la mano por dentro del abrigo y se las saco, las olió, mientras la abrazaba a ella por el hombro.

-          Me las quedaré de recuerdo.
-          ¡Y una leche!…no estoy tan loca como para ir perdiendo las bragas por ahí – se rió ella-
-          Huelen a ti…bueno a una parte de ti…muy interesante.
-          Creo que me las voy a poner aquí mismo. No veas como entra el fresquito por debajo de la falda. Se me va a congelar.. con lo animado que lo tenia…joer – se acurruco debajo del brazo de Pelayo, cogiéndose a él con un brazo por detrás de la cintura y el otro por delante
-          Tranquila ya lo calentaremos, cuando lleguemos al hotel.
-          No sé si lo encontraras.
-          ¡Exagerada!
-          Si claro… tu como la llevas bien abrigadita…
-          Ya hemos llegado – el Hotel estaba en la misma manzana del restaurante, tardaron dos minutos en llegar.

Cuado se hubieron quitado los abrigos se fundieron en un fuerte abrazo y sus bocas se encontraron ansiosas, habían desaparecido las risas y las bromas, como si fuese algo muy serio el deseo que ambos sentían se abrazaban y besaban con frenesí. Toda la pasión acumulada en el restaurante brotaba ahora de forma salvaje.

Desabrochando cinturon

Ella le desabrochaba la camisa y el cinturón, él le bajaba la cremallera de la falda que cayó al suelo dejando sus piernas y su sexo al aire y donde la mano de él acudió velozmente, para acariciar con toda la mano el hinchado coño.

Cuando volvió a sentirse mojada y caliente, le desabrocho los pantalones que cayeron a los pies de él, luego con ambas manos cogió el slip y lo deslizo por las piernas hasta el suelo, en ese momento situada de cuclillas se encontró son la polla dura y vibrante tocando su cara. No lo dudo, en una mano tomo sus testículos y con la otra la cogiço, bajo suavemente la piel que cubría el capullo y la saboreó como si fuera el mayor de los manjares.

-          Umm… este es mi postre… – se la sacó un momento, mirando hacia arriba a los ojos de Pelayo.
-          No sea avariciosa… que yo también quiero el mío.
-          Primero las damas…. – le dijo mientras lo empujaba encima de la cama.

Pelayo quedó con las piernas dobladas por la rodilla donde apoyaba el final del colchón, los pies apoyados en el suelo y el resto de su cuerpo sobre la cama. Le ofreció un cojín para poner debajo de sus rodillas en el suelo, cerró los ojos y se abandono a sus caricias.

Ella se lo tomó con calma, a pesar de su estado de excitación. Con ambas manos le separó las piernas, luego sin tocarlo con las manos empezó a besar y recorrer con su lengua sus inglés, debajo de los testículos subiendo luego por ellos, succionándolos suavemente dentro de su boca, cuando llegaba al miembro lo recorría de abajo arriba con su lengua de forma suave, sin tocarlo con las manos, hasta llegar al glande donde con sus labios lo besaba justo donde la piel dejaba ver la punta húmeda. Repitió el mismo proceder durante un largo rato, hasta que la polla de Pelayo después de varias sacudidas  permaneció dura y tiesa como no lo había visto anteriormente.

Lamidas en la polla

Se fue incorporando sobre él de forma que sus pechos le rozaban en las piernas y los testículos, la sensación de sentir los pezones duros y los tiernos pechos sobre sus testículos y su sexo, aumentaron su estado de excitación tanto que le dolía la polla de lo rígida que estaba, ella la cogió con mimó con una de sus manos, la llevo de nuevo a su boca para humedecerla y luego con cuidado y suavidad deslizó hacia abajo la piel que la cubría, para luego llevarla entre las dos tetas y ayudándose de sus manos se la masajeo en aquel cálido canal.

Después se fue estirando sobre él, con los dos cuerpos sintiendo el calor de la piel ardiente del deseo, hasta alcanzar su boca, lo besó con frenesí, mientras en su vientre notaba los espasmo y la humedad de su polla, ella movía sus caderas en suaves círculos

para masajearla con su vientre, con esos movimientos sus pezones duros acariciaban el pecho de él.

-          Creo…. que me voy a correr, si sigues con ese masaje – le advirtió
-          Ni hablar, tengo que hacerte sufrir un poco más para que el postre sea más sabroso – Le susurro, mientras le mordisqueaba una oreja

Bendito sufrimiento, alárgalo todo lo que quieras, me encanta……

Volvió a su posición arrodillada a los pies de la cama, Pelayo había abierto sus piernas tanto que ella no tenia ningún problema en besar, mordisquear o lamer toda la parte de los testículos, e incluso se atrevió a llegar un poco más abajo, lo que le provocó a Pelayo un sorpresivo gemido. Después tomo la polla con las dos manos, con la humedad de la punta la lubrico, luego la chupó un poco más, aprovechando para lubricarla bien con su saliva. Después inicio una masturbación con las dos manos, suavemente, empezando desde el inicio hacia arriba, apretando el glande cuando la mano llegaba allí, al tiempo que la otra mano empezaba la misma operación abajo, así iba alternando una mano y la otra.

Pelayo, empezó a sentir un gran placer. Sentía que el momento final se aproximaba, no quería terminar, le gustaría seguir así toda la noche. El placer era realmente lento e intenso.  No quiso dejar de vivirlo en toda su potencia, de abandonarse al gusto, seguía con los ojos cerrados, los brazos y las manos sobre la cama y con su cadera acompañaba los movimientos que ella le aplicaba en la polla. La Musa se había concentrado tanto en darle placer a él que ya ni se acordaba de su sexo pero sentía placer y satisfacción inmensa viendo como él reaccionaba a sus caricias.

Me encanta sentir que tengo cogido  su placer …..quiero ver como se funde y …..se corre entre mis manos. Me gustaría chuparla y saborear su leche, mi postre, pero entonces no la veré como sale….quiero ver como sale.

De pronto, notó como la polla daba espasmos, Pelayo respiraba profundamente y de forma entrecortada, al tiempo que levantaba el culo de la cama, tensaba todo su cuerpo. Al momento vio con inmensa satisfacción como un golpe de semen salía disparado y caia sobre sus pechos, ella siguió con el movimiento de las dos manos, mientras el resto de leche iba saliendo ya sin la fuerza del principio y resbalaba por entre sus dedos lubricando aún más. Poco a poco aflojó el masaje de masturbación, haciéndolo solo con una mano y extendiendo la leche con la otra, por el vientre y los testículos.

El estado de placer de Pelayo había sido tan grande que durante la eyaculación creyó haber perdido el sentido durante unos segundos.

Placer de Don Pelayo

-          Ya…déjala amor…. no puedo más – Eran las primeras palabras que pronunciaba desde que habían empezada aquella sesión.

Ella se subió sobre él y se restregó sobre la leche que antes  le había distribuido por el vientre, hasta volver a besarlo en la boca. Ahora el cuerpo de ella se notaba ardiente moviéndose y buscando el contacto con cada poro de él.

Pelayo se despertó de aquella especie de soponcio en que le había dejado sumido tanto placer, y se dio cuenta que ahora le tocaba a él darle placer a ella, que ella lo estaba buscando y esperando. Metió las manos entre sus cuerpos y abrió le separó los labios del coño que se restregaba sobre su piel. Aquella maniobra hizo que sintiera todo el calor de su coño sobre su piel, ella aceleró los movimientos, le había encantado lo que él acababa de hacerle.

Apartándola con suavidad se libero del cuerpo de ella, se puso de pié, la cogió por ambas manos y tiró de ella hasta que quedo de pié también, ella lo miraba como preguntando “ ¿A dónde me llevas?”

La llevo hasta la mesa escritorio, la asió con ambas manos por las nalgas y la subió a la mesa, el contacto de la piel caliente del culo y la fría mesa de madera le produjo a la Musa una extraña sensación.

-          Esta fría -  protesto con voz baja.

Sexo en la mesa

Pelayo se acerco a coger el cojín que primero había usado ella para las rodillas y se lo colocó debajo del culo, luego cogió otro y se lo colocó detrás de la espalda, para que se pudiera recostar hacia atrás contra la pared.

A continuación se dedicó a succionar sus pechos y sus pezones, despacio, muy despacio. El hecho de que el se hubiese corrido, ahora le daba la tranquilidad de darle placer a ella sin ninguna prisa. Sin embargo ella empezaba a estar ansiosa por recibirlo, esa mezcla de ansiedad y la parsimonia que él se permitía, la encendían más aun.

Joder…no te recrees tanto….haz  que me corra rápido…aunque uff esta buenísimo

A pesar de sus pensamientos, permanecía en silencio dejándose hacer.

Chupando pezones

Mientras le chupaba los pechos y los pezones, la mano de Pelayo se había colocado encima de su coño, acariciándolo suavemente, apretando los labios y haciendo que deslizaran uno sobre el otro, presionando un poco más en la zona del clítoris. Estaba completamente lubricada y mojada, con lo que las caricias de la mano eran suaves y los labios se deslizaban uno sobre el otro con mucha facilidad, dándole mucho gusto.

Pelayo retiro la mano por un momento, dejo los pechos, la beso en la boca- Ella recibió su boca y su lengua con ansia, su lengua buscaba la de él, cuando la encontró la succionó  mientras gemía de desesperada ansiedad. El se retiró un poco llevándose el dedo medio de la mando derecha a su boca y chupándolo, luego le invitó a ella a hacer lo mismo, se lo introdujo en la boca y ella lo lamió y succionó dejándolo totalmente lubricado. Inmediatamente Pelayo bajo la mano y con delicadeza le introdujo el dedo en el coño y empezó a masajear dentro, hasta que notó que los el cuerpo de ella empezaba tensarse.

Retiro el dedo, se sentó en la silla. Con cada una de sus manos sujeto los tobillos de ella sobre la mesa, con las piernas dobladas por la rodilla, bien separadas, la espalda apoyada en la pared. Su coño quedaba atractivamente expuesto, húmedo, sonrosado, el clítoris hinchado. El acercó su boca a aquel maravillosos manjar, y sentado cómodamente en la silla empezó a recorrer con su lengua los labios por dentro, cada pliegue, rozando el clítoris, introduciéndola dentro del coño unos milímetros, todo lo que le permitía la parte que conseguía sacar de su boca. Ella intentaba moverse, aunque al tenerla sujeta por los tobillos, no le era fácil, con lo cual el movimiento que hacia era solo de su cadera, moviendo el coño hacia la boca de él, quien cuando notó que ella estaba en el punto más alto de excitación, soltó sus tobillos, metió sus manos debajo de su culo y la levanto de la mesa y del cojin unos centímetros, al tiempo que se metía en su boca el clítoris y la zona del coño que lo rodea, succionó con pasión hasta que ella tembló gritó y cerró la piernas. Acababa de tener un orgasmo.

El se incorporó a besarla en la boca, mientras su mano volvía al coño. Introdujo dos dedos y la llevo a un segundo orgasmo, mientras ella le clavaba las uñas en la espalda.

-          Me gusta…me gusta….me gusta….- repetía ella como si estuviese delirando.

Marcas en la espalda

El siguió cada vez más despacio, tenia miedo a hacerle daño pero ella no paraba de mover la pelvis y el coño. Sus dedos jugaban dentro, mientras la palma de la mano presionaba de nuevo sobre los labios, estaba totalmente mojada. Finalmente la llevo a un tercer orgasmo, tras el cual la tuvo que tomar en brazos y depositarla en la cama, echándose a su lado, abrazándola mientras seguía estremeciéndose.

Permanecieron así un buen rato, hasta que ella se fue recuperando. Luego se ducharon, secándose el uno al otro, en medio de tiernos besos y arrumacos.

Desnudos se metieron en la cama, él la abrazo por detrás en la posición semifetal que ella había adoptado, acoplándose detrás de ella de forma que su pene quedaba justo a la altura del coño, aunque ambos estaban ya flácidos y relajados. Ella alargó la mano y separando las piernas lo colocó entre ellas. Era una sensación muy agradable para ambos sentir aquel calor, la sorpresa para Pelayo fue que notó como empezaba a recuperarse, algo que no era normal que le sucediera con el poco tiempo que había pasado y habiendo tenido ya otro orgasmo aquella tarde..

-          Creo que será mejor que te pongas las bragas -  no sea que esto siga creciendo y a media noche se cuele dentro – bromeo él
-          Si, creo que será mejor …y tu ponte el calzoncillo , yo ya no puedo más ….me has dejado agotada – le dio un tierno beso mientras se ponía las bragas.

Pelayo se puso el calzoncillo y se volvieron a acostar en la misma posición anterior, dispuestos a dormir sintiéndose uno al otro.

Don Pelayo

 

Lucia un abrigo de paño marrón oscuro abotonado hasta un palmo por encima de las rodillas, que era partir de donde se podía ver, debajo, el paño gris oscuro con rayas gris claro de una falda de tubo, complementada con una camisa blanca, cuyo cuello asomaba debajo del  abrigo. Sobre unos zapatos de medio tacón, color marrón llevaba media hora apoyada en la barandilla de la zona de espera de la Estación de Santa Justa, mirando a las vías de llegada del Ave.

Espera en la estacion

Cuando por la megafonía escuchó el aviso de llegada del Ave procedente de Madrid de las 5 de la tarde, cuya entrada se produciría por la vía 3, su corazón dio un brinco y sintió un vació en la boca del estomago, al tiempo que una manada de mariposas  recorrían todo su cuerpo.

Sus sentimientos eran contradictorios, por un lado miraba ansiosa la escalera mecánica intentando descubrir su rostro en medio de la multitud de viajeros,

y de otra parte se preguntaba porque no salía corriendo, ahora que aún estaba a tiempo.

Todas esas contradicciones desaparecieron cuando divisó en la entrada de la escalera mecánica  su cabello gris en aquella cabeza que se alzaba mirando hacia arriba, buscando a alguien en la zona de espera. Vestía una gabardina beige y en su mano llevaba un maletín de viaje, de esos que se adivina llevan el ordenador en un comportamiento adosado a tal fin. Y en otro compartimento unas camisas y sus correspondientes corbatas, así como los normales útiles de aseo.

No la veo, quizás no haya venido. Quizás tenga más sentido común que yo

El estaba también en esos pensamientos, mientras notaba el pulso acelerado de su corazón, cuando al salir de la escalera mecánica notó que alguien le estiraba de la manga del abrigo, al volverse hacia la dirección de donde venia el estirón descubrió

el rostro de ella, con una sonrisa nerviosa, como diciendo “hola, estoy aquí aunque no debiera” y una mirada suplicante que gritaba en silenciodime algo enseguida, abrázame o bésame, para que no me sienta ridícula y salga corriendo”  .

-          Hola

-          ¡Hola!, subía mirando pero no te había visto – se justificó al tiempo que alargaba los brazos en aptitud de abrazarla suavemente, precisamente el gesto que ella deseaba sentir y que él también necesitaba.

-          Estaba aquí lo dijo como una afirmación, más que como  indicando una ubicación y mirándolo directamente a los ojos

El se inclinó hacia ella para darle un beso, lo hizo despacio de forma consciente para tener tiempo de saber si debía dárselo en la mejilla o en los labios. Ella puso una mejilla y luego la otra. A continuación lo cogió del brazo y ambos se dirigieron a la salida de la estación.

-          Tenía miedo que no hubieras venido – le dijo él

-          Y yo sentía angustia de haber venido. Pero ahora que estas aquí ya estoy bien.

Aquella confesión provocó en Pelayo una hola de ternura y, dejando el maletín en el suelo, la abrazó y la besó en la boca. Ella alzo sus brazos hasta el cuello de él, enlazándolos por detrás de la nuca. Estaban en medio del vestíbulo de la estación, pero poco les importaba la gente que pasaba a su lado, ellos se sentían solos en medio de un cielo que solo les pertenecía a los dos, unidos en aquel beso.

A partir de ese momento todo temor o duda desapareció del corazón de ambos.

-          ¿Vamos al hotel? – pregunto ella mientras reanudaban la marcha hacia la parada de taxis.

-          Si,¿ tu ya te has registrado?

-          Si, yo terminé a las tres. Estoy en la planta 5

-          Bueno veamos que habitación me dan a mi…y nos vamos a la que sea más bonita, ¿no?

-          Todas serán bonitas hoy – respondió ella asiéndose al brazo de él con las dos manos y reclinando la cabeza en su hombro.

-          Eso es verdad, que me importa la habitación si esta en ella mi Musa – sus labios se rozaron, mientras sus ojos se encontraron en una mirada de tierna complicidad. Si no fuese porque ambos habían renunciado a ello, diríase que eran ojos de enamorados.

Empezaba a oscurecer, faltaban tres días para Nochebuena y  la iluminación navideña le daba una nueva dimensión al ya color especial de las calles de Sevilla.

El corto trayecto de la Estación hasta el Meliá Lebreros, transcurrió en silencio entre ambos, sentados en el asiento trasero del taxi, pero con sus manos entrelazadas con fuerza. Si fuese posible medir la intensidad de aquel contacto, descubriríamos cuantos sentimientos hermosos se pueden transmitir en un contacto de dos manos entrelazadas.

Cuando entraron a la suite que le asignaron en la planta Real, la Musa quedo asombrada

-          ¿Tu Empresa te paga una suite con jacuzzi? – le dijo mientras asomaba la cabeza al espacioso cuarto de baño- debes de ser alguien muy importante…

-          Noo – dijo al tiempo que soltaba una carcajada-  como tengo tarjeta de cliente vip cuando tienen habitaciones vacías me dan un up grate como cortesía. Y me alegro que hoy haya sido una de esas ocasiones.

-          Está claro, ¡ no quedamos en la tuya! – la mía es de una currante normal, sonrió.

El le ayudó a quitarse el abrigo, abrió el armario y lo colgó en una percha, como ya había hecho con su gabardina y su chaqueta. Se quedaron el uno frente al otro, con las ropas que llevaban parecían más dos ejecutivos a punto de empezar una negociación que dos amantes ante el inicio de una tarde noche de pasión. Ella con la falda de tubo gris tipo diplomático y la blusa blanca, El con camisa y corbata, pantalones de traje gris también e impolutos zapatos negros a juego con el cinturón.

-     Gracias, nunca nadie me había quitado y colgado el abrigo.

-     De nada, ahí estará mejor que tirado encima de una silla, ¿no crees?

-     No piensas…quitarte la corbata – le dijo ella con voz suave mientras se acercaba

a él, y alargando las manos empezaba a deshacerle el nudo de la corbata.

-          Esperaba precisamente que lo hicieras tú.

-          Te gustan las geishas – sonrío

-          Umm… me chiflan, sobre todo si no me llevan la contraria y son obedientes.

Ambos se rieron al tiempo que, ya despojado de la corbata y desabrochado el botón del cuello de su camisa, la atrajo hacia sí en un suave pero firme abrazo. La beso primero en una mejilla, luego en la otra y finalmente poso sus labios en los de ella, quien alzó los brazos y los pasó por encima de sus hombros, cogiendo su nuca con ambas manos, atrayendo su cabeza hacia el beso que acaban de iniciar, cuando en ese instante ella había abierto la boca buscando la lengua de él. Fue un largo  beso, acompañado de las caricias que  las manos de Pelayo le prodigaban  moviéndose desde  su espalda hasta sus nalgas. Mientras ella asía su nuca y la acariciaba jugueteando con sus dedos entre los cabellos de él, rozándole el cuero cabelludo con sus largas y pintadas uñas.

Entre besos y abrazos, se fueron desabrochando uno al otro los botones, de la camisa de él y de la blusa de ella. Al despojarlo de la camisa, ella empezó un lento recorrido con los labios, besándole el pecho, mientras él intentaba acariciarle los pechos aun dentro de un precioso sujetador blanco, con tejido de seda y  discreto encaje, sus pezones se marcaban ya duros, cuando él los acariciaba con mucho cuidado con su dedo pulgar, mientras los otros moldeaban los pechos alrededor de la palma de su mano.

Cuando volvieron a fundirse en un abrazo y un beso, él bajo las manos intentando subirle la falda, pero le resultada difícil.

-          Espera…me la vas a romper….es estrecha y no se puede subir – le dijo ella, llevándose las dos manos al lateral derecho de su falda para bajarse la cremallera y dejarla caer a sus pies.

Dejando caer el vestido a sus pies

El aprovecho el movimiento para bajar besándola por los pecho, el vientre, sobre las blancas braguitas a juego con los sujetadores, al tiempo que recogía la falda del suelo y la depositaba sobre un sofá que había al lado. Seguía besándola, ahora en los muslos, lo hacia con pasión al descubrir que llevaba medias y no pantys.

-          Estas …preciosa …con …este…. conjunto…y estas medias …-mientras le decía esto, intercalaba cada palabra con un roce de los labios sobre la erizada piel de ella, que seguía acariciándole el cabello con ambas manos, no podía hacer otra cosa, en realidad

-          Pensé que las medias serian más sugerentes que los pantys.

-          Espero que el que inventó los pantys haya ido al infierno por cargarse el atractivo sensual de las mujeres vestidas con esa horrible prenda – bromeó mientras se incorporaba haciendo el camino inverso con sus labios.

Aquellos suaves besos hacían que la piel de ella se erizara a cada contacto y la electricidad se concentraba en sus pezones que empezaban a dolerle de la dureza que experimentaba, Cuando él se incorporo por completo, se abrazo a él, necesitaba sentir el roce de su piel, lo que se produjo principalmente en la zona del vientre de ambos

-          Tengo dos malas noticias – le susurro al oído, mientras lo besaba en el cuello

-          ¿Malas noticias, que ocurre? – se separo de ella mirándola a los ojos y con cara de preocupación.

-          No, No, tranquilo no es nada importante – lo tranquilizó depositando un beso en los labios y acariciando su cara entre las palmas de sus manos.

-          Nada grave, tranquilo. Solo…..quería decirte que……lo he pensando mucho, estaba ansiosa por volver a verte, quiero transgredir todas las normas contigo, descubrir esos cielos de placer que tu dices solo se pueden alcanzar en el paraíso de los amantes, pero……creo que aún no estoy preparada para la penetración, sin que luego me sienta culpable, aunque lo deseo con todo mi alma.

-          No te preocupes, no es necesario. Tampoco lo hicimos así cuando nos conocimos y fue maravilloso, ¿no?

-          Si lo fue, como lo está siendo ahora mismo.

-          Pues no te preocupes, no tienes que hacer nunca nada que no quieras o no estés segura.

-          Pero es que si quiero, pero se que luego me sentiré mal, y también me siento mal por no ofrecerme a ti, bueno…es un lío. Solo quiero que sepas que si en algún momento deseas hacerlo, yo te recibiré encantada.

-          Lo haremos cuando tu estés preparada – la tranquilizaba mientras no dejaba de darle tiernos besos y acariciarle el sexo por encima de las braguitas.

-          Y..¿cuál es la segunda mala noticia?

-          Que estoy en el periodo de descanso de la píldora…..que si me penetras deberemos tener cuidado, o ………usar preservativo, aunque yo no tengo.

-          Relájate por favor….no necesitamos preservativos, no habrá penetración y mañana te sentirás bien y alegre, porque sino….el que estaría triste seria yo.

-          Eres un encanto, ¿dónde estabas cuando yo desperté a la vida amorosa? – le hizo la pregunta con sincera y adolescente ingenuidad, mientras le desabrochaba el cinturón y los pantalones.

-          Creo que entonces  ya era mayor para ti – le dijo sonriendo.

-          No seas bobo, tú no eres mayor..

-    Veremos si mañana me dices lo mismo – bromeo de nuevo

El se deshizo de los pantalones y los calcetines, pero se dejó puesto el slip negro. Ella hizo intención de quitarse los sujetadores pero él no le dejó.

-          No te los quites, estás preciosa con ese conjunto. Yo te lo quitaré cuando sea el

momento.

Seguían abrazados, besándose y acariciándose de pié en frente de la gran cama de Kind Size presidida por un inmenso espejo a modo de  espejo, con un medallón de yeso, imitando el mármol,  en el centro.

Ella bajó su mano hacia la entrepierna de él y empezó a masajear suavemente su sexo

por encima del calzoncillo, mientras él seguía besándole el cuello y los pechos con el

sujetador incluido, mordisqueaba su pezones arrancándole ahogados gemidos.

Ella siguió con su masaje, mientras abría las piernas para facilitar la caricia que él iniciaba ahora sobre su sexo que empezaba a estar hinchado y  a humedecer la braguita.

Miembro duro y excitado

Cuando notó que el miembro de Pelayo estaba duro y en su máxima medida, introdujo su mano por debajo del calzoncillo rozando su vientre. Al sentir el calor de su mano rozando su piel, él abrió también las piernas, al tiempo que notó como unas gotas de líquido pre seminal  fluían fuera, en el momento en que la mano de ella lo alcanzaba y empezaba a masajearlo de nuevo, usando aquella humedad como lubricante. No pudo evitar el lanzar también un gemido.

-    Me gusta…- le dijo él con voz entrecortada.

-    Y a mi….ummm….me encanta sentirla así mojada  y dura en mi mano. Y  tu mano entre mis piernas – le decía esto al tiempo que arqueaba más las piernas.

Ella tomó la iniciativa y fue moviéndose hacia la cama, dejándose caer despacio, arrastrándole a él a caer encima suyo y entre sus piernas, los sexos de ambos coincidían excitados,  húmedo el de ella y duro y húmedo el de él, quien se apoyo en sus codos para evitar la presión de su peso sobre el pecho de ella.

Cada uno sentía en su sexo el calor del  otro, aunque los separaba el slip y la braguita. Pelayo empezó a hacer movimientos de pelvis como si la estuviese penetrando, ella sentía el placer de ese rozamiento en su vulva y especialmente en el clítoris. Esa maniobra lenta pero provocadora acabó de disparar todas las terminaciones nerviosas de sus cuerpos. Se besaban en la boca, con el afán de quien quiere absorber toda la pasión en décimas de segundo.

En aquel roce y con la excitación, Pelayo notó mucha humedad en  su capullo y un placer que amenazaba con estallar precisamente detrás de esa humedad. Por ello se retiró de encima del cuerpo de ella, estirándose de costado a su lado derecho. Le paso el brazo izquierdo por debajo de su cuello y con la mano derecha, intentando darse un respiro, le aparto el cabello de la cara y la frente, en suaves caricias, al tiempo que bajaba besándola por el cuello hasta encontrarse con sus pechos, cuyos pezones erectos amenazaban  puntiagudos perforar la suave tela de los sujetadores.

Desplazó despacio su mano desde la cara hasta los pechos, masajeo el izquierdo por encima del sujetador, mientras sus labios mordisqueaban la tela que cubría el pezón derecho. Ella respiraba profundamente al tiempo que levantaba su pecho, en una clara invitación ofreciéndoselos. Con la mano libre, él los sacó del sujetador, ambos quedaron aun mas turgentes y los pezones se agrandaron de nuevo bajo la presión del sujetador por debajo de ellos.

Ufff….¿porque va tan lento?….me va a matar de excitación….que me los chupe ya…o que baje su boca entre mis piernas…no aguanto más…..

El era consciente de la excitación de ella, que acababa de alargar su mano y coger su miembro de nuevo por fuera del slip, masajeándolo frenéticamente. Para evitar el efecto que ello podía producirle, el arqueo su cuerpo bajando hacia atrás para con su boca alcanzar el pecho del lado opuesto. Ella no pudo seguir con el masaje.

Se introdujo todo el pecho que sobresalía del sujetador en su boca, succionándolo suavemente y acariciándolo en suaves movimientos circulares con su lengua que no solo rozaban el pecho sino también el pezón, mientras con su mano lo aguantaba  ofreciéndoselo él mismo para mamarlo de aquella forma.

Cuando notó que la excitación de ella iba en aumento, su  cuerpo se estremecía y sus gemidos eran audibles en toda la habitación, cambio de pecho e inicio de nuevo la practica. Al mismo tiempo metió la mano por debajo de su espalda, ella le facilitó la maniobra arqueándola. Le desabrocho el sujetador utilizando el dedo índice y el pulgar. Sorprendentemente lo consiguió al primer intento. Los pechos saltaron libres y quedaron en su natural forma de reposo, eran preciosos, ni grandes ni pequeños, con una suave aureola marrón claro y unos pezones proporcionados y más oscuros que la aureola, seguramente debido a la dureza que la concentración del riego sanguíneo les había provocado, debido a la excitación.

Nunca había sentido tanto placer con los pezones…..! que bueno!….me gusta….siento que puedo correrme si me los sigue chupando….¡y me ha desabrochado el sujetador en el primer intento…!

Siguió chupándole el pecho derecho, repitiendo los movimientos, introduciéndose todo el pecho que podía en la boca, removiendo la lengua alrededor de esa porción y chupando el pezón, al tiempo que iba dejando salir la porción de pecho de su boca hasta que el pezón quedada entre sus labios, en ese momento lo aprisionaba y lo estiraba suavemente; era en ese momento cuando los gemidos de ella eran más expresivos.

Pezon entre sus labios

Sin dejar de alternar uno y otro pecho, desplazó, despacio, su mano acariciándole el vientre hasta llegar al monte de Venus e introducir sus dedos bajo la braga hasta juguetear con su bello púbico. En ese momento ella, con las piernas dobladas por la rodilla, apoyándose sobre la cama con la espalda y los pies  levanto la pelvis con las piernas totalmente separadas, ofreciéndole su entrepierna y esperando ansiosa sentir su mano debajo de su braguita.

Por fin……hazme acabar… ¡ya!….¡quítame las bragas!  ´

Le hubiese gustado gritarle sus pensamientos pero se limitaba a disfrutar y gemir, esperando que sus movimientos y sus gemidos fuesen suficientes para indicarle el camino que deseaba.

Efectivamente, Pelayo comprendía aquel lenguaje  del cuerpo pero no estaba en sus planes en llevarla al típico orgasmo que la calmara, quería llevarla no al orgasmo sino al éxtasis.

Dejó de chupar los pechos y buscó su boca, que lo recibió hambrienta de intercambio y de sentirse uno solo, mientras su mano se deslizo por encima de la braquita,   le encantaba sentir el calor y la humedad de ella a través de aquella suave tela, pasó suavemente por encima de su sexo, ese suave roce provocó un nuevo y más intenso gemido, al tiempo que ella levantó más su trasero buscando la resistencia de la mano para sentir mejor el contacto. El no se detuvo allí, sino que pasó la palma de su mano a acariciarle los muslos justo donde  terminan, al tiempo que el lateral de la mano rozaba de forma intermitente los labios hinchados del coño. Con esa caricia conseguía mantenerla excitada pero alargaba el tiempo hasta el orgasmo, quería hacerla vivir el placer, no solo sentirlo durante un momento.

Ahora ya no se besaban, solo se miraban a los ojos, el la miraba extasiado y feliz viendo su mirada de complicidad en el placer que le estaba procurando.

Paso su mano encima de su coño, abarcando desde el monte Venus, donde reposaba su muñeca, hasta el esfínter donde tocaban sus dedos, su clítoris y los labios del coño quedaban debajo de la palma de la mano. Con la mano así sujeta sobre ella, le practicaba suaves e intermitentes presiones, cada una de ellas iba acompañada por una respuesta de ella moviendo su cintura hacia arriba, al tiempo que sus ojos se abrían más y cada contacto iba acompañado de una bocanada de aire como pez fuera del agua, como balanceando el placer que cada presión le provocaba en todo el coño. Desearía que las presiones fueran más seguidas, pero no quería pedirle nada, solo disfrutar de los ritmos que él iba marcando.

Con su mano volvía a acariciar la polla de Pelayo, con tal frenesí descontrolado que incluso le hacia daño.

-          Tranquila….más despacio…me haces daño – se vio obligado a susurrarle mientras le daba besos en las mejillas cerca de los oídos.

-          Por favor….no puedo más….haz que me corra – respondió de forma entrecortada entre cada bocanada de placer que disfrutaba.

-          Tranquila….todavía no…. – Le hablaba con voz cálida y tranquilizadora, mirándola a los ojos y sujetando su cuerpo con el brazo y la mano que tenia debajo de ella, que por cierto empezaba a dormírsele de estar aprisionado entre el cuerpo de ella y la cama..

-          No puedo más……me estas volviendo loca….

Pelayo sacó el brazo de debajo de su espalda y se deslizo en la cama, de forma rápida y sin dejarla de besar desde los pechos a la entrepierna. Colocó un cojín en el suelo y se arrodilló sobre él.

Empezó a deslizar sus labios por el interior de los muslos, primero de un lado y luego del otro, volvió a aumentar la necesidad en ella que nuevamente alzaba sus caderas, con las piernas flexionadas por la rodilla y apoyados los pies sobre la cama, hasta que por fin el posó los labios sobre sus braguitas y notó el olor a humedad y excitación de su coño, recorrió de abajo arriba el mismo con la punta de la lengua presionando sobre la delicada tela. Eso volvió a provocar un nuevo gutural gemido de ella que no pudo resistir la electrizante carga que recibió todo su cuerpo y empezó a moverse arriba y abajo como si estuviese penetrada y fuese ella quién llevaba el ritmo.

Muy despacio, le apartó la braga hacia un lado, no se las quitó porque aquella visión de ella tan caliente y ansiosa con las bragas puestas lo excitaba de una forma especial, aplicó su  boca sobre el coño, pasando la lengua plana de abajo arriba para detenerse encima del clítoris y succionarlo suavemente, cuando bajaba contraía su lengua e intentaba introducirla dentro, rozando eses cortos milímetros de la entrada, donde es mayor el placer de la penetración. Repitió esa operación varias veces hasta que en una de las penetraciones notó como el cuerpo de ella sufría un espasmo tremendo, un grito de placer salía de su garganta, su culo se levantó, al tiempo que arqueaba su espalda, para volver a caer sobre la cama, convulsionándose y apretando la cabeza de Pelayo entre sus piernas que intentaban cerrarse.

Espasmo y orgasmo tremendo

Pelayo siguió acariciando su coño muy despacio, a intervalos, con su lengua para prorrogar aquel placer el máximo tiempo posible.

Cuando la notó más relajada, introdujo, muy despacio, uno de sus dedos lubricado en los jugos del orgasmo anterior, se incorporó y se tendió de nuevo en la cama junto a ella, volvió a cogerla por detrás de los hombros con la mano izquierda. Ella tenia los ojos cerrados, el se los besó al mismo tiempo que movía su dedo muy despacio dentro de su coño. Le beso en los ojos, las mejillas, la punta de la nariz, los labios, volvió a succionar sus pezones, muy despacio, con mucha suavidad, hasta que notó como los músculos de su sexo volvían a contraerse. Introdujo un dedo más y empezó un movimiento rápido y circular, los dedos estaban doblados hacia el monte de Venus, tocando una zona de puntitos, cuando tocaba esa zona bajaba el ritmo, lo hacia muy suavemente utilizando la yema de los dedos, hasta que los músculos se contrajeron de nuevo con tal fuerza que le resulto difícil mantener los dedos dentro, había conseguido que se corriera de nuevo.

Esta vez no aflojo el movimiento, siguió con el mismo ritmo y un tercer orgasmo la hizo alzar de nuevo todo su cuerpo de la cama, cerrar las piernas y tener varios espasmos, a la vez que cerraba las piernas y caía de lado sobre las sabanas encogiendo las piernas a posición fetal. En eso momento el tuvo que retirar la mano de entre sus piernas porque las cerraba con tal fuerza que le hacia daño.

-          Ya…ya….no puedo más – le dijo con voz entrecortada, faltándole el aliento

No podía pensar, solo sentía la necesidad de acurrucarse para recuperarse de aquel placer tan intenso que nunca antes había sentido.

El la abrazo contra su pecho con ambos brazos, diciéndole al oído cálidas palabras y besándola en los hombros y los brazos, hasta que ella se recuperó.

Uff…nunca pensé que fuese capaz de darme tanto placer sin penetrarme…!lo adoro¡

Necesito recuperar el aliento y darle placer a él.

Pelayo se dio cuenta que en los últimos minutos se había concentrado tanto en darle placer a ella, se había sentido tan pleno de verla disfrutar de aquella manera que se había olvidad de él mismo y su miembro había perdido totalmente la erección. No le importaba, se sentía feliz….Entonces  recordó que con la emoción del encuentro había olvidado lavarse su sexo, y debía hacerlo por si ella decidiera hacerle sexo oral, la cubrió  con la sabana y se fue al lavabo y se lavó en el bidet.

Cuando volvió a la cama, se acostó a su lado, ahora ya sin el slip, la volvió a abrazar. Ella ya se había recuperado y llevó su mano al miembro de él que estaba flácido.

-          ¿Y esto?….¿Te has corrido…sin mí?

-          No, pero no te preocupes. Estoy bien, tu placer me ha hecho dichoso….Además me acabo de lavar y el agua estaba fresca….- se sonrío.

-          Ni hablar…..yo también quiero sentir como te llevo al cielo que tu me has mostrado…ese debe ser el cielo de los amantes que describes en tus relatos…

El estaba realmente cansado, así que se relajó y le dejó hacer. Ella bajó besándolo desde el pecho hasta su entrepierna, con cierta rapidez.

Se nota que ahora ella ya no esta caliente…quiere darme placer …… pero lo más rápido posible…. Es lógico, cuando no se esta caliente es más difícil alargar los preliminares. Me relajaré y le dejaré hacer..

Ella le masajeo su miembro medio flácido con rapidez, lo que en ciertos momentos resultaba un poco doloroso, mientras le besaba y chupaba los testículos, lo cual si le producía una placentera sensación, sobre todo cuando ella pasaba las yemas de los dedos sobre ese corto espacio entre los testículos y el esfínter. El no sentía mucho placer pero hizo movimientos con su cuerpo simulando que la mano que lo pajeaba era el coño, para demostrarle que le estaba gustando, no quería que ella sintiera decepción.

Finalmente, ella alcanzó la punta y con los labios empezó a mordisquear el glande hasta que por si solo, al crecer, se introdujo en su boca.

Saboreando glande

Ella notó como iba creciendo dentro, eso le produjo tal sensación de satisfacción, su boca era capaz de endurecer aquella polla, que se excitó de nuevo lo suficiente para sentir el placer de darle gusto a él. Lo hizo de forma exquisita, lentamente, recreándose en cada movimiento de su lengua. Con una mano acariciaba suavemente sus testículos y con la otra sujetaba la polla mientras le procuraba placer dentro de su boca moviendo la lengua alrededor de su capullo, de forma similar como él le había hecho en los pezones, y practicándole intermitentes succiones, acompañadas de simultaneas presiones de la mano que acariciaba los testículos, que hacían que Pelayo gimiera, ahora de verdad.

Ella se recreo durante un buen rato en esas caricias.

Uff… me encanta como me la esta chupando…..me falta poco….tendré que avisarla…aunque….me gustaría…..

-          Cuidado…..me falta poco….

El esperaba que ella se retirará y siguiera con la mano, pero bien al contrario ella se la introdujo más. Pelayo notó como la punta tocaba el fondo de la boca de ella, mientras con las manos le seguía acariciando, una el vientre y la otra la zona entre los testículos y el esfínter, con suaves presiones. No pudo aguantar el placer.

-          ¡ Me corro! – le dijo con voz alarmada, al darse cuenta que lo iba a hacer en su boca.

Ella, aceleró el ritmo y no cesó hasta que él  se la retiró, ya flácida otra vez,  de la boca. Su semen estaba encima de su vientre y de la sabana, ella lo había ido expulsando.

Semen entre sus labios

Pelayo no olvidaría nunca el placer que le había dado. Agradecido, la asió con  ambas manos por la cara, con mucha delicadeza, y la atrajo encima suyo hasta que sus ojos se encontraron mirándose con ternura y sus bocas se unieron en un tierno beso. No hubo palabras, los ojos lo decían todo: Ambos estaban pletóricos.

Así abrazados, sintiendo el calor de sus cuerpos húmedos por el calor y los fluidos de sexo, permanecieron hasta que decidieron ir a aprovechar el jacuzzi antes de salir a cenar.

Don Pelayo

(Continuará….)

 

Me llamo Selena Osterrich, y soy modelo profesional, llevo una vida ajetreada entre viajes, trabajo, y como no, un sinfín de fiestas a las que me invitan diseñadores, modelos masculinos, amigos, agentes, y cualquier persona importante relacionada con la moda.

No hace falta decir que en la mayoría de esas fiestas a las que acudo, el final es el mismo, termino pasando la noche en la cama, con uno o dos hombres que me hacen disfrutar como a mí me gusta, y es que los hombres de los que me rodeo, saben cómo hacer gozar a una hermosa joven dispuesta a hacerles correrse hasta cinco veces en una noche.

Tengo mucho éxito con los hombres, incluso me han llegado a ofrecer muchas veces dinero por poseerme, y no hablo de cantidades normales, estamos hablando de miles de euros, por una noche junto con mi cuerpo en su cama. Por supuesto, no hace falta decir que en más de una ocasión he aceptado, y no me siento sucia por ello, me encanta el dinero, y deseo a los hombres, me encanta sentir una buena polla en mis manos, luego en mi boca, finalmente en mi coño húmedo y caliente, y ¿porque negarlo?, alguna vez esa polla tiesa y reluciente de jugos, acaba en mi culo, llenándome de placer.

Gracias a esas ayudas económicas, podía permitirme, los mejores caprichos del mundo, y no estoy hablando de prostitución, simplemente, me follo a los hombres que más me atraen, pero si ellos me ofrecen dinero, ¿quién soy yo para darles placer gratis, si ellos se sienten más machos al pagar por follarme una y otra vez?

Rasurado de entrepierna

Por accidente, llego a mis oídos hace unos días, que se rumoreaba dentro del mundillo en el que me movía, que era una de las más deseadas, que todo el mundo quería conocerme a fondo… y cuando digo eso, me refiero que querían introducir sus herramientas en mi cueva del placer, húmeda y dispuesta a comerse lo que viniera. Sin embargo, también recibí noticias de otro rumor menos agradable, se decía por los backstages, que era preciosa, un monumento de mujer, con unos pechos de cine, y un cuerpo hecho para pecar, pero que sin embargo, mi coñito no era realmente perfecto, ya que no iba a la moda, es decir, no estaba rasurado y eso no gustaba a los hombres modernos, cosa que me dolió, realmente no pensaba que cuando un hombre me tenía delante desnuda, o chupándole la polla… mmmm… que momentos…, se fijara en si tenía unos pelos de más en mi coño, uno de los más cotizados, por cierto, entre las top-models, del momento. Pero tenía la intención de romper esos rumores, rápidamente, no me convenía que bajara mi cache sexual, ya que casi ganaba más dinero con algunos millonarios, que desfilando por las mejores pasarelas del mundo.

Tenía el día libre, y la noche anterior no habia quedado con nadie, asi que me compre una de esas bolsas con varias cuchillas de afeitar desechables, y me dispuse a redecorar mi sexo.

Me desnude por completo, mirándome en el espejo, con cierto morbo y con la misma sensación que siento al desnudarme para un hombre por primera vez, y es que nunca habia hecho lo que iba a hacer. Me senté con las piernas abiertas sobre la bañera, mientras se llenaba de agua caliente, como me gusta el baño, y observe mi coñito, dulce y tierno, pero si, habia que aceptar que quizá con un exceso de vello corporal, que quizá no era lo más apropiado.

Rasurado de entrepierna

Asi que me metí en el agua, lo enjabone, y fui rasurando, con calma, despacio, sintiendo como pasaba la cuchilla por mis labios, como iba acariciándome, al mismo tiempo que cortaba el vello, era una sensación realmente muy erótica, me sentía deseada, por mí misma, no era necesario dejarlo totalmente limpio, pensé que con un cambio de look, sería suficiente, para callar esos comentarios, que tanto se expandían. Mientras pasaba la cuchilla, con los dedos iba estirando la piel para producir, el mínimo posible de cortes, y de vez en cuando alguno de mis dedos, resbalaba con el jabón, y golpeaba mi clítoris, realmente durito, y loco de pasión en aquel momento, me sentía caliente, estaba pasándolo en grande, yo sola en mi bañera, pensando en cómo resultaría a partir de ese momento, sentir una polla dentro, entrando tan suavemente, sin pelos que molestaran, pudiendo contemplar cualquier hombre mi clítoris, solo mirando hacia abajo, al tiempo que arremetía con su pene erecto contra mi coño, dulce y dispuesto a todo.

Rasurado de entrepierna

Una vez terminado el trabajo, me mire y dejando un poco de vello en la parte superior, me veía mucho más niña, mucho más lujuriosa, asi que en cuanto salí de la bañera, incluso con algún pequeño corte, y un par de gotitas de sangre, no pude contenerme, me tumbe sobre la alfombra del cuarto de baño y alzando la mano alcance el tercer cajón de la mesa del lavabo, donde guardo mi vibrador, un hermoso aparato de 25cm , con una batería cuya autonomía, me permitía gozar durante casi una hora seguida, sin recargar.

Comencé a chuparlo primero como si de la polla de un modelo negro, al que suelo follarme después de los desfiles en los que coincidimos, se tratara era uno de mis favoritos, y solía hacérmelo con el solo por darme el gusto de sentir un miembro realmente grande, penetrándome, y rozando todos los rincones internos de mi coño, era una auténtica delicia. Lo puse en marcha y comencé a frotarlo contra mi clítoris, ya libre de vello y suave como el culito de un bebe, estaba loca de placer, no tarde en correrme de gusto, pero necesitaba más, asi que pase del orgasmo clitoriano, y me lo introduje con fuerza en mi coñito, que estaba chorreando de placer, caliente y espatarrada sobre el suelo, lo metía una y otra vez con fuerza, como si de un animal se tratara follándome, duramente. Me sentía loca de pasión, me imaginaba con muchos chicos a la vez, unos acariciando mis pezones erectos… ¡ooohhhh que gusto amigos! y otros lamiendo  mi clítoris, mientras me penetrada otro, con mi dedo simulaba que otro pene me perforaba el ano al mismo tiempo, estaba totalmente desbocada, me sentía la más puta del mundo, golfa, loca, zorra… era la mujer más caliente del mundo, soñando con penes erectos, y hombres musculosos dándome placer de todo tipo.

Rasurado de entrepierna

La verdad, y una vez terminada mi aventura en el baño, pensé que habia sido una lástima no haber rasurado mi sexo antes, ya que habia pasado un rato de lo más interesante, me encanta masturbarme, y lo hago siempre que tengo ocasión, aunque ese mismo día hubiera follado con algún modelo, seguía necesitando más.

No hace falta comentaros, que tras ese día, no solo aumento mi lista de espera de hombres dispuestos a follarme, sino que subió mi cache económico, ya que ahora además de perfecta desde la cabeza a los pies, poseía uno de los conejitos más lindos del mercado. Si me sentía puta hasta ese día, ahora era  quizá, la reina de las putas, y una de las top models, más cotizadas, y es que a veces, un buen rasurado, hace milagros, ¿no crees?

Selena

 

Tengo que confesar algo, ya no puedo callarlo mas, y qué mejor lugar para hacerlo que vuestro blog. Creo que es obvio, al haber elegido este lugar para gritar a los cuatro vientos algo que vengo ocultando hace más de un año: Soy un enganchado al XxXRasuradas.

Cada día al llegar a casa, me ducho, para relajar mi mente del duro día de trabajo, ceno algo ligero, enciendo mi pc y me siento bien cómodo en mi sillón. Compruebo mis correos, contesto algunos, charlo con quien me saluda al conectar el chat….y cuando ya todo se calma, abro mi navegador, voy a la primera pestaña de favorito y…¡¡¡uffff!!!….llega el mejor momento de la noche!!…

Mi vicio secreto

Mi vicio secreto

Mi vicio secreto

Abro XxXRasuradas y disfruto de la entrada del dia, la leo, la observo, la comento, y cómo no?….mi polla irremediablemente comienza a palpitar, dura entre mis piernas, a pedirme caricias, a pedirme apretones, a pedirme un coño de mujer ardiente y húmedo como los que Laura nos regala cada día….

Mi imaginación vuela, mis manos aceleran, mis ojos van de imagen en imagen, bajando la pagina lentamente, busco mi favorita de todas, la de la propia Laura rasurándose su hermoso coño, y es en el mismo momento en que su chocho aparece en mi pantalla, cuando no puedo evitarlo, me corro, me corro y me corro, noche tras noche, espasmos  de placer recorren mi cuerpo, mi polla explota sacando toda esa leche caliente y espesa de mi interior, haciendo que mi mente y mi cuerpo se relajen de la mejor de las formas posibles.

Mi vicio secreto

Mi vicio secreto

Mi vicio secreto

Por eso mi enganche, por eso mi pasión y fidelidad a este blog, a este santuario del sexo rasurado, limpio aseado, deseado, anhelado…y quería compartir mi pasión con todos vosotros, compañeros viciosos del coño..

Nota de la autora: este es un texto ficticio, que me han inspirado las fotos de nuestro fiel amigo XRay. mil gracias supercolaborador y fan nº1 de XxXRasuradas….como siempre un placer y un disfrute recibir tu mensaje.

Mil besos al resto de mis viciosill@s, sobre todo a esos que se hayan sentido identificados con mi relatito…

LauraXXX

 

No sé si os acordareis de mí. Soy Lucía, la de la feria de Málaga ¿Recordáis?. Bien, hoy vuelvo para contaros otra experiencia que viví el pasado día de los enamorados. No pretendo que penséis que soy una mujer rara que va contando por ahí sus experiencias sexuales con su pareja. Pero es que la semana pasada ocurrió algo que no puedo dejar de explicaros. Finalmente empezé una relación con Emilio y me mudé a vivir a Málaga. En este caso no es mía la historia, es de Anabel, mi amiga. Os cuento:

Es lunes 14 de febrero. Es día laborable. Está todo abierto y desde hace dos días el médico me recomendó que estirara un poco las piernas, me dio la baja para que fuera a pasear, el embarazo me está afectando más de la cuenta. Me convenía andar un poco.  Así que quede con Anabel, mi amiga del alma, la que conocí en la feria, ¿recordáis?

Esta mañana decidimos bajar a Málaga para ir de compras a un centro comercial.  Tiene la ventaja que es grande, bonito y tiene todo tipo de tiendas. Además esta al ladito del Ikea, así que si te apetece, siempre puedes darte una vuelta por allí para comprar alguna chorrada de esas que sólo se compran en este establecimiento o bien coger ideas para arreglar cualquier rincón de casa.

Estuvimos recorriendo todo el centro buscando algún regalo digno de la ocasión para nuestras respectivas parejas. Al final yo le compré un reloj deportivo que me encantó. Anabel a su vez le compró al suyo una de esas agendas electrónicas con GPS que tan de moda están ahora. A la hora del almuerzo, decidimos ir a un restaurante italiano en el mismo lugar para reponer fuerzas antes de acercarnos al Ikea. Hay que aprovechar los días que vamos de compras las dos ya que dado nuestro estado, Anabel también está embarazada, cada día escasean más.

Sentadas en una apartada mesa del restaurante después de una suculenta comida, cuando estábamos ya en el postre y comiéndonos un tiramisú exquisito (un kilo más de un antojo no se notará), Anabel me dijo:

-¿Sabes? desde que estoy embarazada, he notado que tenemos más relaciones que antes. ¿A vosotros también os pasó eso?

-Mira Anabel, debo confesarte que los meses que llevo embarazada, y ya son casi ocho, nunca había hecho tanto el amor con mi Emilio. Tanto como en el año y medio que llevábamos juntos antes de quedarme.

-Pero ¿ahora no te molesta? De ocho meses es mucho ya, dicen que casi se debe empezar a practicar la abstinencia.

-Precisamente se lo comenté al ginecólogo el otro día y me dijo que eso sólo es para las últimas tres – cuatro semanas y a mí me faltan 10 días todavía para cumplir 8 meses. Además y deja que te lo confiese, Anabel, que me lo estoy pasando tan bien con el sexo en el embarazo que casi se ha convertido en un vicio.

-¡Qué me dices!. Pues mira, yo te confieso también que me lo estoy pasando bomba con Fran. Además él está mucho más “cariñoso” que de costumbre y yo mucho más, como te diría yo, sensible, en ese aspecto.

- ¿ A si? Cuenta, cuenta.

-Mira Luci, desde que fuimos aquella semana a Italia durante el ese puente de octubre, tú debías estar de 4 meses, que Fran y yo tampoco hemos parado. ¿Te acuerdas que te conté que durante los tres últimos días estuvo nevando?. Pues mira, aquello era idílico. El hotel donde estábamos era como todos esos hoteles italianos de las películas, pequeño, viejo, familiar y precioso. Nuestra habitación daba directamente encima al lago de Garda y el espectáculo del agua con la nieve cayendo, era tan precioso y hacía tanto frío que, en tres días no salimos casi de la habitación. Solo para las comidas. Fue allí donde me quede embarazada. ¡Qué tres días Luci!. Lo hicimos a todas horas y en todas las posturas. Aprovechamos cualquier rincón de la habitación. Menos mal que era grande, Ja Ja Ja!!!

- Ja, Ja, Ja, !!!eso no me lo habías contado, Anabel!!!.

-Pero te confieso Luci, que el mejor de todos fue en una mecedora para lectura del salón de la habitación.

-Cuenta, cuenta, Anabel.

-Ay no, que me da corte Lucía !!.

-Venga ya!!! Si yo te conté lo de la lo de la Feria, cuando nos conocimos Emilio y yo…bien que no te cortaste al escucharlo.

-Pues mira, Una tarde, después de comer y hacer la siesta, al levantarnos, estuvimos observando cómo caía la nieve en el lago. Yo llevaba puesto un camisón casi transparente muy corto, porque la verdad, la calefacción estaba muy fuerte y se estaba muy bien dentro del hotel. Me senté en la mecedora y empecé a balancearme en ella. Fran se acercó a mí y encendió la lámpara de lectura enfocando el haz de luz hacia mi cuerpo como si fuera en un interrogatorio o un examen médico. Se arrodilló en el suelo delante de mí y empezó a observarme minuciosamente. Dirigió la luz hacia mis pechos, la bajó hasta mi ombligo y mi vientre. Yo le pregunté que qué estaba haciendo y él me contestó que mirarme, observarme y desearme. Al instante empezó a acariciarme los pechos por encima del camisón, suavemente, con las yemas de los dedos. ¿tú te imaginas como es ésa sensación?

-Ufffff, la conozco Anabel, sí que la conozco.

-Pues después de acariciarme un buen rato los pechos y hacerme crecer mis pezones hasta lo indecible, se dedicó a acariciarme el vientre, las piernas, los pies, todo el cuerpo. Luego de masajearme cada centímetro cuadrado de mi piel, me subió el camisón desde las piernas hasta quitármelo del todo. Me quedé desnuda ante él y sentada en la mecedora. Hizo que levantara las piernas encogidas y que las sostuviera por debajo de las rodillas con mis manos. Así quedó al descubierto ese tesoro que tanto le gusta observar muy cerca del borde del asiento de la mecedora. Lo acarició de nuevo con sus yemas de los dedos, muy sutilmente, tanto que creo que entre sus dedos y mi piel saltaban chispas de la electricidad estática creada. Se inclinó sobre él y empezó a lamerlo, besarlo y succionarlo suavemente y luego introduzco sus dedos en mi cavidad después de humedecerlos en su boca durante un tiempo, mientras me miraba con deseo, con lujuria, diría yo. Esa imagen, grabada todavía en mi retina, estremeció todo mi cuerpo. Después de buscar un punto determinado dentro de mí , que encontró por supuesto, se limitó a jugar con él un tiempo y al unísono me regaló con otra sesión de jugueteos con su lengua, en el que yo casi perdí la conciencia. Sin moverme un centímetro de la postura en que estaba, Fran se incorporó hasta quedar nuevamente de rodillas frente a mí. Vi que hacía aparecer su miembro eréctil por una pernera del boxer y que estaba dispuesto ya a ingresar en mi túnel cual perforadora, dispuesto a derrumbarlo todo. Y así sucedió. Una vez acomodado en mi interior, Fran se agarró a los apoyabrazos de la mecedora para que, sin él moverse y ayudándose con sus manos, el movimiento de vaivén de la mecedora fuera el que gobernara el acto. Fueron momentos intensos, nos besamos, gemimos. Fue como si supiéramos que ese momento era especial, lleno de ternura. Nos balanceamos columpiándonos en el deseo, como si fuera la primera vez que lo hacíamos. Ese momento en que sientes que tu amor sale por todos los poros de tu piel y viaje hasta llegar a los suyos en un intercambio etéreo, para que sienta como le quieres y para sentirte querida, amándole y sentirte amada por él. Nos mirábamos fijamente y llegando al clímax, nos susurramos tiernas palabras de amor. ¡Te quiero Anabel! y ¡cómo te deseo! creo que fue lo último que oí con claridad cuando sus jugos regaron mi ser. Yo Lucía, quedé extasiada en ésa posición mientras el columpiar de la mecedora se volvió más lento, más suave. Parecía acompasar mi orgasmo. Todo se tornó como en una imagen rodada a cámara lenta. La sensación de perder la noción del tiempo, en que cada segundo se transformaba en minuto alargando así el placer, sus últimos movimientos espasmódicos, lentos y suaves, parecían que estuviera exprimiendo con fuerza su interior para traspasarlo a mi cuerpo. Maravilloso, Luci,  sencillamente maravilloso. Ya ves, de eso hace cuatro meses y si es niño se llamará Álvaro, como mi padre.

-Jo Anabel, me está entrando un cosquilleo en mi vientre, que creo que Pedro, que es el nombre que hemos decidido para nuestro hijo, se ha enterado de todo, ja ja ja.

-Ja ja ja. Si chica, a mí también me ha puesto nerviosilla contártelo.

-Bueno. ¿Qué te parece si nos pasamos por el Ikea, Anabel?

-Bien, me parece muy bien. Anda, voy a pagar y nos vamos allí. Hoy te invito yo.

-Gracias, Anabel.

No hace falta que os diga que fuimos a comprar una mecedora en el Ikea. La última vez que estuve allí con Emilio, ya vimos una y me dijo: !Podríamos comprarla para ponerla en la buhardilla de casa. Quedaría bien!.

La metí en el maletero del coche y me la llevé a casa. Fue un auto regalo. Emilio, me hizo el suyo, una preciosa pulsera de oro, yo le di mi reloj y esperé que también me regalase una sesión de columpio. Y no salió de él, yo tuve que ayudarle. Pero claro, él no sabía lo de Anabel. Con mi barriga de ocho meses y esa postura en la mecedora, valió la pena intentarlo. Efectivamente fue algo maravilloso. Fue el mejor San Valentín que he tenido. En éstos ocho meses creo que hemos probado todas las estancias de nuestra casa. Ahora ya sólo me quedará el garaje. Y estoy pensado que……………!Por Dios!, ¿cómo puedo pensar ésas cosas? Bueno, si lo llevo a la práctica, ya volveré para contároslo.

Lucía.

El dia de los enamorados

 

Y un día como hoy, de hace dos años, publiqué la primera entradita en un blog sosito, bastante feo, no convencida del todo de que mi idea diera sus frutos. Unas semanas después, tras hablar con cierto amigo, mi blog se torna blanco y rojo…. blanco color de unas sabanas frescas en verano.. y rojo… el color de mi coño después de una buena follada….

Tras otras pocas semanas, otro amigo me regala mi logo, el escudo con la chica sexy y las cuchillas…. gore… tierno… inocente, elegante y seductor.

Dos años y parece que fue ayer, dos años buscándoos imágenes sensuales, de calidad, que lograran contaros una historia y mostraros toda la belleza del cuerpo sin un solo vello en el.

Dos años leyendo vuestros comentarios, riéndome con ellos, respondiendo a los retos constantes que me planteáis en ellos, jajaja, sois la leche viciosillos.

He aprendido lo que os gusta, lo que no, he aprendido lo que más os pone, he disfrutado descubriendo y teniendo experiencias en mi vida gracias a personas conocidas a través de mi blog, que jamás imaginé, ni en mis más perversas e intimas fantasías que podría lograr.

Y todo gracias a vosotros, a vuestras pollas calenturientas, a vuestros coñitos viciosos, a vuestra imaginación, a vuestra confianza en mi coñito rasurado y siempre húmedo por vuestra culpa.

Dos años entregándome a diario para vosotros, jugando con mi imaginación y mis dedos en mi cuerpo, para calentarme y plasmar en palabras todo lo cachonda que me pongo cuando veo un coño o una buena polla rasurada. Os he contado casi todas mis fantasías e incluso, he dejado retazos de algunas de esas vivencias que he tenido. Tantas y tantas entradas, una a diario, excepto vacaciones y alguna época de fallos técnicos que espero que me hayáis perdonado….

Al nuevo año en XxXRasuradas, solo le pido una cosa:    MAS!!!!!!!!

Así que ya sabéis, mandarme mas fotos, mas vídeos, más comentarios, contadle de mi blog a mas amigos, amigas, convenced a vuestras chicas de salir en el, de conocer el mundo del rasurado sin miedo, sin tabúes…. contadme vuestros mas oscuros y placenteros secretos…. esos que os hacen mojar las bragas y que podáis partir mesas con vuestras sabrosas pollas…. lo quiero todo!!!!

Y como regalito de cumpleaños, os dejo 3 fotitos de una de mis mas inocentes fantasías: cubrirme el cuerpo con nata y jugar con fresas, y con la lengua de….. jajajaja… de alguien que disfrute devorándome y haciéndome gritar como una perra tan solo con sus insistentes lengüetazos… que trate de arrancarme el clítoris de tanto mordérmelo, ains, que me castigue por no haberle recibido totalmente rasurada, como la chica de las fotos… ¿qué queréis que le haga? soy una chica mala, jaja

Mil húmedos, calientes, sucios y sexuales besos para todos y cada uno de vosotros… os veo en los comentarios….

LauraXXX

Fantasia con fresas y nata

Fantasia con fresas y nata

Fantasia con fresas y nata

 

“Abro un poco mas las piernas, me restriego… pero no…. “tengo sed… quieres beber algo?”,”…..

Me levanto de tus piernas, despacio, mirándote seductora y soñadora a esos ojos azabache que me vuelven loca…. Me acerco hasta la mesa y cojo la botella de cava, lleno mi copa, y doy un pequeño sorbo, saboreándolo en mis labios, acariciándolos con la lengua, recogiendo cada gota de ese delicioso elixir. Te miro y de pronto se me ocurre una idea….”Sabes?, mojada en cava debe ser aún más maravilloso chuparte la polla”….

Me miras, abres los ojos como pensando que estoy loca, te miras la polla, dura, caliente, y piensas…imaginas….veo como tu sonrisa de niño travieso aparece en tu cara…. me acerco, me agacho entre tus piernas, te cojo la polla y comienzo a masturbarte despacio, asegurándome que está bien dura, que estás muy excitado… la chupo, la meto en mi boca, la acaricio con mi lengua, succionando…. cojo la copa y la acerco a tu verga…. Meto la puntita de tu polla, y observo como contienes la respiración…

-¿Escuece?

-No, es que está frío, no la metas mucho o acabará bajándose, jajajaa”

-No te preocupes, solo es un poquito…

Y meto tu polla en mi boca, y saboreo tu sabor, el sabor del cava, el frescor encima de una piel tan caliente, de algo tan suave como tu polla, y no puedo evitar cerrar mis ojos y disfrutar de tu placer, del placer que te doy con mi boca, con mis manos, con mi lengua…. Chupo y chupo tu pene, sin parar, degustándote, tragándote, hasta que rozas mi garganta, y notas mis gemidos de placer….

Me levantas de un tirón, sentándome sobre tu polla, y me la clavas hasta el fondo, y comienzas a follarme como un loco, como un poseso… ¿estará tu polla borracha?… me  da igual pero quiero más cava, quiero más polla, quiero más sexo contigo…. fóllame hasta que den las uvas!!!

Nochevieja salvaje

 

Era una de esas noches previas a navidad, en la que las calles ya están totalmente decoradas de rojo, verde y blanco… luces de colores, frío y alegría pre-fiestas impregnan no solo las aceras, también a las personas que rondan por ellas…

Le había dejado un mensaje, diciéndole que le esperaba a las 8 para darle mi regalo de navidad adelantado, pues en la noche señalada cada uno iría a cenar con sus familias… Lo tenía todo preparado, la comida, los regalo, la chimenea encendida… calentando la sala…. y mi interior ardiendo de deseos por verle… Un sms rompe la calma de la música chill que sonaba suave… “Lo siento cielo, llegaré sobre las 10, en el trabajo han decidido repartir cava y mantecados, pero no te preocupes, a las 10 te doy tu regalo… tienes el mio bien calentito?”….

Lástima… dos horas mas sin mi regalo entre las piernas…. con algo habrá que calmar mis ganas…. y veo, cerca del árbol, encima de la chimenea, el bastoncillo de caramelo con el que pensaba hacerle gala de una de mis mejores mamadas…… sin dudarlo lo mojo un poco con la lengua, imaginando que es su polla, y ….. ya ves tu…. acabo comiéndomelo….

  Navidad

Finalmente dan las 10… El coño me sabe a caramelo, lo notará?… Ding-dong!…. Hola…. y comienzan los besos, hambrientos, insaciables, lengua y saliva, gemidos y gruñidos de impaciencia al tratar de arrancar la ropa lo antes posible… Mi traje de mama noel destrozado cae a mis pies, su corbata se atranca en su cabeza…. toca separarnos para poder desabrocharle la camisa azul de rayas, que tanto me gusta…

Semidesnudos caemos en el suelo, delante de la chimenea…. de rodillas me gira y me hace encararme a el de culo…. me levanto la falda que es lo que me queda del vestido, y le muestro mis bragas rojas… mi culo…  insinuándome… entregándoselo…. el sin dudarlo se agacha y comienza a morderme los cachetes, a lamerme…. me echa las bragas a un lado, y desde detrás, comienza a lamerme…. “nena…. esto…. cómo es que el coño te sabe tan dulce…. uhmm… es raro… salado… pero dulce…. uhmmmmm… ¿qué has hecho viciosilla?”…. “jajaja…. tenía tantas ganas de verte… y tanta hambre…. que decidí calmar mi apetito antes de que llegaras… y poder dejarte un buen sabor de boca..”… y me hizo la comida de coño mas larga, profunda, sabrosa y excitante de mi vida…. ese fue solo el segundo regalo que me esperaba aquella noche…

Navidad

Y logró que me corriera sin tan siquiera haberme terminado de quitar las bragas… rendida caí en la cuenta de que tenía hambre…. Me quité las bragas, poco a poco, bajándolas por mis piernas, lentamente, mirándole a la cara y poniendo sonrisa de puta… esa que tanto sé que le pone…

Me acerqué a la mesa y cogí un pequeño racimo de uvas… sí, se que es un tópico, pero es muy sensual… Me senté sobre sus piernas, el se había relajado en el sillón, le abracé y comencé a meterme una en la boca, dejando la mitad para que el la mordiera, y así, juntos, comernos todas las uvas que había reservado como postre….

Bocas entrelazadas, el coño húmedo de mis jugos y su saliva…. con sabor a caramelo… su boca en la mía, con mi sabor, sabor a uvas, sabor a pasión, sexo, a humo de tabaco, a hombre… Y mis caderas comienzan a moverse sobre su polla desnuda, dura, caliente, acariciándola, sintiéndola temblar con cada contracción de placer, cada vez que muerdo sus labios…. Mojándola con mis ganas de follarle…. abro un poco mas las piernas, me restriego… pero no…. “tengo sed… quieres beber algo?”

  Navidad

 

Mi blog es de Rasurad@s, pero… ¿cómo serlo si aún no lo has probado nunca? ¿Quieres saber cómo lo hago yo? Pues ahí va…

Paso 1: Preparación del campo

Busca un rincón tranquilo, el baño es el lugar ideal, ante todo, ponte cómodo…. Busca y prepara los utensilios necesarios:

*Tijeras de pelo (o similares),

*Gel o espuma de afeitar, en el mercado tienes especiales para zonas sensibles,

*Cuchillas en buen estado, esto es muy muy importante, debes evitar cuchillas usadas o que no sean de buena calidad,

*Loción o crema hidratante, sin cosméticos o alcohol, para después del afeitado, también encuentras en el mercado una enorme variedad.

¿Ya lo tienes todo? ¿Preparado?…Pues allá vamos…relájate y disfruta…

Preparacion del campo

Paso 2: Corte de todo lo que sobra

¿Llevas siglos sin rasurarte tus partes, o es la primera vez, y eso parece la selva del amazonas? Pues ni se te ocurra meter la cuchilla de primeras… Te toca recortar todo el pelo largo con las tijeras, cuidado no te cortes, retira la mayor cantidad de bello que puedas. Despacio, tranquilo y con mucha paciencia.

Corte de pelo

Paso 3: Enjabonado

Llegas al punto en el que con las tijeras corres peligro…Bien, abre el grifo y con una esponja o tu mano, enjabónate bien la zona, échale jaboncito, retira los pelos que se han quedado por ahí tras el corte de las tijeras…Oye…y si te apetece, con eso del chorrito de agua en tus partes….pues…date un pequeño homenaje ¿no?..uhmmm a mi me encanta hacerlo mientras me rasuro…no puedo evitar ponerme cachonda cuando me rozo con los dedos suaves del jabón, cuando noto el agua acariciándome….uffff.

Enjabonado

Paso 4: Rasurado

Ahora sí, ponte muy cómodo, ábrete bien de piernas si eres chica….coge la cuchilla y comienza a pasarla suavemente, sin presionar fuerte sobre la piel, y siempre en el sentido contrario al crecimiento del vello.

Las chicas es aconsejable que comiencen por el monte de Venus, y se deje la zona que rodea al clítoris para el final. Id estirando la piel con una mano mientras con la otra pasáis la cuchilla suavemente.

Afeitarse en contra de la dirección de crecimiento del vello proporciona un mejor apurado, pero también daña más la piel, y es más probable que te cortes. Es mejor comenzar a favor del crecimiento del vello y afeitarse en contra en algunas zonas sólo si es absolutamente necesario.

Yo suelo pasarla por uno de mis labios, paro, acaricio suavemente con mis dedos húmedos y compruebo si queda mucho aún por quitar, si es así, vuelvo a pasar la cuchilla por la misma zona, si no es así, continúo hacia el otro labio. Una vez he rasurado a derecha e izquierda, me abro aún mas de piernas, exponiendo totalmente mi coño y despacio, muy muy despacio, paso la cuchilla por el contorno de mi clítoris, de abajo hacia arriba, sin olvidarme de pasarla también por la zona que rodea mi ano…

Afeitado

Paso 5: Aclarado

Una vez has completado todas las zonas coge el grifo y poco a poco, acariciando con la mano, ve repasando cada rincón y comprobando si quedan rastros de vello en tu piel….

No puedo evitar excitarme cuando noto como el agua va borrando esa barrera y como ahora el aire enfría la humedad en la piel más íntima de mi cuerpo… mi coño.

Repaso

Paso 6: Repaso

Si en esas caricias notas que aún quedan zonas que pinchan o con demasiado vello, vuelve a enjabonarte, y repite los pasos necesarios, tómate tu tiempo, y disfrútalo… No pasa nada por tener que volver a hacerlo.

Resultado

Paso 7: ¡A gozar!

¿Has terminado? ¿Sí? ¿A qué has disfrutado? No te atrevas a negarme el placer que notas ahora, tan libre, tan limpi@…. Sin esa barrera, ese olor, esa incomodidad…ahora es tan solo tu piel, la piel más deliciosa de tu cuerpo, esa piel que ansío lamer, acariciar, saborear y disfrutar en imágenes, anímate y mándame tus fotos rasuradit@, divirtámonos juntos.

Colocacion del bikini
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