Frío roce de cadenas que no impiden que calme mis ansias de ti. Me someto a tus deseos y tu satisfación es mi placer. Ofrecida para ti, encadenada, sumisa y obediente. Ahora que me tienes así… ¡¡¡HAZME TUYA!!!
Sueño contigo, estás presente en mis pensamientos. La realidad y la fantasía se entremezclan y los límites se hacen difusos a veces. La excitación me invade cuando llegan a mi mente los recuerdos. Cualquier imagen tuya, cualquier foto, cualquier carta tuya me ponen cachonda. Mi coño se humedece y tengo que bajar mi mano para tocármelo. Lentamente aparto mi tanga y me acaricio. ¡Lo necesito! ¡TE NECESITO!
Juguete extraño, inusual y sorprendente estimulando dos orificios ávidos de diversión y placer. Lentamente penetran en las profundidades calientes manejados por dedos ágiles y sensuales que saben extraer de ellos todo el partido. El gozo está asegurado, un jubiloso orgasmo será la culminación del juego.
Dices que mi piel tiene tacto de terciopelo. Te gusta rozarme con la punta de los dedos cuando mi coño está recien rasurado. Te recreas acariciando mi vulva, acercándote a mi clítoris, sintiendo como poco a poco mi coño se humedece y comienzo a estremerme deseando sentir tus caricias en mi interior.
Llego a casa, me desvisto y me quito los zapatos. En mi piel aun puedo oler tu aroma. Mi mente recuerda tus caricias que saben ponerme caliente. Me acaricio y para sentirte dentro uso los tacones de mis zapatos, esos que tanto te excitan cerme puestos. Con delicadeza los introduzco en mi coño y con mi imaginación intento sentir tu polla dentro de mi coño afeitado.
Necesito tenerte, necesito sentirte a mi lado, dentro de mi aunque estés lejos. Me masturbo sintiendo tu presencia y pierdo el control. Mi mente se dispara y mi coñito rasurado se empapa igual que cuando tu lengua lo recorre. Ven pronto y calma mi ardor, quiero tu presencia real, no solo en mi imaginación. Quiero volver a hacerte el amor con la misma pasión que la última vez.
Me demuestras tu deseo al verte excitado. Tu polla tiesa espera sentir mi boca y me acerco lentamente para chuparla. Con mis manos la acaricio, la acerco a mi boca y la trago avidez, sin contemplaciones pero saboreando cada centimetro de tu sexo. Mis labios te aprietan con suavidad ciñendose a tu miembro erecto que tiembla mientras siente el roce de mi lengua ecarcándose a tus testículos.
Con las piernas entreabiertas me acaricio con mis bragas. Mi coño húmedo se da suaves y encendidos roces contra mi tanga rememorando las caricias de tu pene excitado antes de meterse en mi interior, antes de penetrarme con fuerza. La excitación recorre mi cuerpo. Mi coño es complaciente y está dispuesto a recibirte.
Asomada al balcón desnuda, solo cubierta con unas medias sugerentes. Me exhibo para ti. Mi coñito rasurado asoma entre mis piernas. Sé que me observas y que al mirarme tu polla se excitará. La imagino dura, tiesa, deseándome y cuanto más presiento tu excitación más me satisface mostrarme así. La brisa acaricia mi piel desnuda y me trae evocaciones de tus deseos.